
Joe Biden, presidente de EE.UU., afirmó que es un «error» que los estados prohíban la cirugía de cambio de sexo y los bloqueadores de la pubertad para los niños.
El presidente hizo esta afirmación durante una conversación con un popular tiktoker transexual celebrada en la Casa Blanca la semana pasada y recogida por NowThis News.
En respuesta a si los estados tendrían derecho a prohibir los servicios sanitarios basados en el género, dijo: «No creo que ningún estado ni nadie deba tener derecho a hacerlo, como cuestión moral y como cuestión legal. Simplemente creo que es un error».
En su intervención, el jefe de la Casa Blanca se refirió a su difunto hijo Beau, quien, según dijo, como fiscal general de Delaware aprobó la legislación más amplia de Estados Unidos para proteger los derechos de los transexuales. Biden manifestó su temor ante la idea de que los estadounidenses transgénero puedan ser excluidos de ciertos medicamentos o procedimientos.
«Estoy muy, muy seguro de que deberían tener plenos derechos, incluido el uso de los baños de su identidad de género en lugares públicos», añadió Biden.
El presidente argumentó que «la gente teme lo que no conoce», aunque sumergirse en el tema puede «hacerles cambiar de opinión».
Los funcionarios estadounidenses, dijo, deben seguir hablando de «los derechos básicos fundamentales de todos los seres humanos». «Lo que está ocurriendo en algunos estados es indignante y creo que es inmoral», subrayó.
Biden terminó con un mensaje a los padres de los niños transexuales. «Son sangre de tu sangre, hueso de tu hueso», dijo, y añadió que sería bueno «educar a los padres sobre lo que no deben temer». «Sólo porque sea diferente, no hay nada que temer», concluyó.
«Abuso de niños».
El gobierno de Biden ha publicado una serie de documentos que alientan la cirugía de reasignación de género y los tratamientos hormonales para menores, según informó Fox News en marzo.
Por su parte, Roger Marshall, senador de Kansas, calificó la asistencia de afirmación de género de «abuso infantil». «El ochenta por ciento de los niños superan la disforia de género», argumentó, sosteniendo que bajo las políticas de «cuidado de género» de Biden «estos niños pueden sufrir un daño irreversible».

“Ustedes lo aman a pesar de no haberlo visto; y, aunque no lo ven ahora, creen en él y se alegran con un gozo indescriptible y glorioso”. (1 Pedro 1:8). Es inevitable buscar a Dios por lo que Él hace a favor nuestro, es por Su infinita bondad que podemos cruzar hacia el nuevo año con vida, plenamente convencidos que nos seguirá sosteniendo por mera misericordia a medida que avancen los días, las semanas y los meses del nuevo calendario. Pero, que tal si nos enfocamos un poco más y decidimos profundizar en conocerle, amarle, desearle y deleitarnos por quien es Él, al margen de lo que Él haga o no a favor nuestro. En lugar de presentar primero nuestra lista de necesidades o deseos diarios ante Dios, deberíamos dedicar un tiempo para tributar, honrar, bendecir, engrandecer el nombre de Dios, permitiéndonos verle como nuestro mayor bien (Mt.13:44). En nuestras búsquedas diarias por lo eterno, siempre nos vamos a ver enfrentados en una lucha que valdrá la pena pelear. Entre lo que el mundo ofrece y demanda, y lo que Dios es para nosotros en Cristo Jesús; entre lo importante y lo necesario, y más específicamente entre vivir una vida con perspectiva eterna o simplemente llevar una vida meramente carnal, terrenal, temporal. A lo que le hagamos más espacio y le dediquemos más tiempo en nuestro corazón y pensamientos, será nuestro mayor tesoro o bien más preciado (Sal.119:57-58). Desear a Dios, poner nuestro deleite en Él, tiene que ver con desarrollar la capacidad de dejar de buscar a Dios por lo que Él da; por anhelarlo, desearlo, buscarlo por lo que Él es. El cambio radical está en el enfoque, dejamos de buscar a Dios desde “mi o nuestra” necesidad y nos centramos o enfocamos en lo que Él es, desea, anhela y demanda. Tal vez a esto se refería el Rey David cuando dijo: “Deléitate en el Señor y Él te concederá los deseos de tu corazón” (Sal. 37:4). Porque al deleitarnos en el Señor es inevitable que Él se convierta en el deseo más intenso, más profundo de nuestro corazón. Jesús dijo que de nuestro interior brotarían ríos de agua viva, al verle a Él como la única fuente verdadera que sacia nuestra mayor sed. ¿No te parece esto maravilloso? que al buscarle con tal intención, brotarán de forma continua impulsos santos, creados por Dios mismo, que nos llevarán ¡a conocerle y profundizar más en Él de formas que no conocíamos antes! (Isa.55:8-9). Por tanto hoy te animo a quitar tu enfoque de lo que puedas estar esperando de parte de Dios, que sin duda en algún momento Él obrará porque es misericordioso y Padre de toda bondad, por enfocarte más en amarle, bendecirle… “Sentirte orgulloso de Su Santo Nombre y alegrarte de conocer más al Señor” (Sal.105: 1-4).

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este sábado en una rueda de prensa en Mar-a-Lago que su gobierno llevó a cabo una operación militar “a gran escala” en Venezuela que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, quienes fueron trasladados fuera del país y serán juzgados en Estados Unidos por cargos como narcoterrorismo, y anunció que Estados Unidos “gobernará” temporalmente Venezuela hasta lograr una transición “segura y ordenada”, advirtiendo además a aliados de Maduro como Cuba mientras no descartó el posible despliegue de tropas adicionales en el terreno y afirmó que Washington estará “muy involucrado” en la industria petrolera venezolana, en medio de fuertes explosiones reportadas en Caracas y una creciente controversia internacional sobre la legalidad y consecuencias geopolíticas de la intervención.

“Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios". (Hechos 20:24) El enfoque es la capacidad que tiene una persona de concentrarse en un tema o actividad en particular, para resolverlo o para magnificarlo. Enfoque es saber dónde poner tu atención. Hay algo especial en vivir una vida radicalmente centrada y enfocada en Dios. Cuando estás enfocado en el llamado, los dones y los talentos que Dios te dio, es inevitable ser efectivo para Jesucristo y Su reino. Uno de los grandes ejemplos que nos dan las escrituras de vivir una vida enfocada es el Apóstol Pablo, quien a pesar de vivir amenazas de muerte y persecución, dio todo de sí para vivir centrado en lo que él consideraba la carrera que debía terminar con gozo, y aún hoy, dos mil años después de su partida, los efectos del enfoque en su ministerio siguen dando fruto. Al pensar en los poderosos efectos del enfoque, no dejo de pensar en la luz, cuando esta es difusa, no tiene mucho efecto sobre lo que se refleja. Pero cuando se enfoca, como los rayos del sol a través de una lupa, puede encender un trozo de papel e incluso la hierba seca. Si puedes enfocarla aún más, se convierte en un poderoso láser que puede atravesar el acero. Pasa lo mismo con nuestra vida, si no tiene dirección, simplemente pasamos por esta tierra sin mucho impacto; pero si te enfocas en algunas metas claves, entonces puedes tener un impacto poderoso en el mundo para Dios (Prov.29:18). Tal vez te preguntes: ¿Cómo puedo vivir una vida centrada y enfocada en Dios? Las escrituras son la respuesta: “Tu palabra es una lámpara a mis pies; ¡es la luz que ilumina mi camino!” (Sal. 119:105). La Palabra de Dios es el primer elemento esencial para caminar con Dios en el nuevo año. Por tanto, no salgas a pasear, dar una caminata, hacer senderismo, viajar, marchar, o proyectar algo sin que primero estés seguro de que tu vida está centrada en Dios y en Su Palabra.

“Les aseguro que, si tuvieran fe tan pequeña como un grano de mostaza, podrían decirle a esta montaña: “Trasládate de aquí para allá”, y se trasladaría. Para ustedes nada sería imposible”. (Mt.17:20) A medida que nos acercamos al nuevo año y despedimos con gratitud el año que termina, por lo general hacemos un balance para evaluar el año; consideramos si aprovechamos al máximo el tiempo, los talentos, los dones, las relaciones y los recursos que Dios nos dio. Valoramos el milagro de haber contado con 365 días para amar a Dios, conocerle más y servirle. Pero también invertimos un espacio de nuestras horas festivas para pensar detenidamente en qué cosas podríamos ser más intencionales para hacer cambios en nuestras metas y planes para el próximo año. Ahora, al pensar en las escrituras, descubrimos que nuestra fe también puede medirse. Cuando los discípulos de Jesús no lograron completar un milagro, sanar a un enfermo, calmar la tempestad o caminar sobre el agua, Jesús les dijo que era por “la poca fe” que tenían (Mt.8:26-28, 17:14-20). Si nuestra fe se puede medir, entonces el objetivo mayor para el nuevo año que comienza debería ser tener una fe tan grande, al menos “como un grano de mostaza” ¡Sí, así de grande! un grano de mostaza que pesa menos de 65 miligramos… ¡Si logramos esta fe, podremos mover montañas! Desafortunadamente, debo confesar que mi fe en muchas oportunidades no llega a esos mínimos 65 miligramos diarios. Pero lo que sí te puedo asegurar es que, frente a mis temores y vacilaciones, Jesucristo ha sido más que suficiente para sostenerme en medio de las tormentas de la vida. La fe como un grano de mostaza de la que hablan las escrituras, aunque pequeña, se debe plantar en buena tierra (tú corazón), nutrirse con lo establecido por Dios (la Biblia), para que pueda crecer y dar un fruto que perdure, de modo que no hay nada mejor para el nuevo año, que desear la cercanía de Dios con todo nuestro corazón, nuestra alma y nuestras fuerzas para tener más fe. Descubramos juntos en los próximos devocionales algunos elementos esenciales para caminar con Dios en el nuevo año, que sin duda acrecentarán nuestra fe.

Asunción Ixtaltepec, Oaxaca — Un trágico descarrilamiento del Tren Interoceánico en el sur de México dejó al menos 13 personas fallecidas y 98 heridas este domingo, confirmó el gobierno federal y autoridades locales. El accidente ocurrió alrededor de las 9:30 a.m. en una curva de la ruta entre los pueblos de Nizanda y Chivela, cuando el tren que une Salina Cruz, Oaxaca, con Coatzacoalcos, Veracruz, se salió de las vías. A bordo viajaban 241 pasajeros y 9 tripulantes en total. Autoridades federales, incluida la Secretaría de Marina (SEMAR), desplegaron equipos de rescate y atención médica en el lugar, mientras que funcionarios de alto nivel, incluyendo personal designado por la presidenta Claudia Sheinbaum, viajaron para apoyar a las familias afectadas. De los heridos, varios fueron trasladados a hospitales en localidades cercanas como Salina Cruz y Matías Romero, donde reciben atención. Según reportes oficiales, al menos 5 personas permanecen en estado grave, mientras que otras han sido dadas de alta tras recibir primeros auxilios. ste siniestro ha detenido temporalmente las operaciones de la ruta ferroviaria, pieza clave del proyecto del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, una iniciativa de infraestructura diseñada para conectar el Océano Pacífico con el Golfo de México y fomentar el desarrollo económico del sur del país. Las autoridades han iniciado una investigación para determinar las causas del accidente, y diversas voces han llamado a revisar los protocolos de seguridad y el mantenimiento de este importante corredor de transporte. Familias de las víctimas reciben apoyo emocional y jurídico, y la sociedad continúa pendiente de las actualizaciones oficiales sobre este lamentable accidente que ha conmocionado a la región.

"¡Dios mío, tienes que probar esto! ¡Está increíble!", dije mientras cortaba una generosa porción de mi filete perfectamente sazonado para compartir con mi esposa. “No, está bien.” —En serio, tienes que probar esto —le dije. A regañadientes, tomó mi tenedor. Sus ojos se abrieron de par en par al probar el bocado. "¡Guau, qué rico! ¡Ahora me encantaría tener tu plato!" Has tenido esta experiencia, o una similar. Pides una bebida, un postre o una comida y no paras de hablar de ello. Publicas fotos en redes sociales. Les cuentas a tus amigos sobre este increíble restaurante. Eres un evangelista de la comida. Tradicionalmente, cuando pensamos en la Navidad, pensamos en la llegada de Jesucristo al mundo como un bebé, y así debería ser, pues marcó un punto de inflexión en la historia. Pero si tienes una relación con Jesucristo, sabes que hay otro momento que atesoras y recuerdas mientras esperas en el Señor: el día en que llegó a tu vida. En Juan 4, vislumbramos el momento decisivo de una mujer samaritana. Se presenta junto a un pozo en pleno calor del día, ansiosa por saciar su sed, pero conoce a un hombre llamado Jesús que le cuenta cosas extrañas... Le ofrece una bebida que la hará olvidar la sed. Le cuenta todo sobre su pasado, aunque ella nunca lo había conocido. Entonces, ella cree en lo que Él dice. Cree que Él es quien ha venido a salvar al pueblo de Dios. E inmediatamente deja su cántaro y corre de vuelta al pueblo para compartirlo. Es imposible evitar una verdadera experiencia con Jesús. Al igual que la samaritana tuvo su aldea, hay personas a tu alrededor que necesitan probar el agua que les quitará la sed. ¿Quién en tu vida está pasando por momentos difíciles y necesita ánimo? Esta Navidad es el momento perfecto para compartir la esperanza que has recibido a través de Jesús. Y cuando compartes, puedes celebrar con gozosa esperanza el regalo más grande: ¡Jesús, nuestro Rey y Salvador, ha venido! Si tienes fe en Jesús, tus pecados son perdonados. ¡Dios siempre está contigo! Quiere acompañarte en las dificultades y en los momentos de alegría. Dios ha prometido que Jesús regresará y restaurará el mundo: no habrá más tristeza, dolor ni quebrantamiento. Reflejar ¿Quiénes son las personas a tu alrededor que anhelan algo que satisfaga sus deseos más profundos? ¿Quienes no tienen una relación personal con Jesús? Pídele a Dios oportunidades para compartir sobre Jesús y tu testimonio con ellos. Tu testimonio es la historia de lo que Dios hizo en tu vida; puede ser un ejemplo de la gracia y la bondad de Dios para quienes te rodean. Después de conversar, invita a tu amigo a celebrar contigo el regalo de Dios en esta Navidad. Celebra hoy sabiendo que Jesús vino y regresará. Y a su regreso, como los Reyes Magos de Mateo 2:11, tendrás la oportunidad de postrarte y adorarlo. Lo mejor está por venir. ¡Feliz navidad! Orar Jesús, gracias por venir a la tierra y vivir la vida sin pecado que yo jamás podría vivir. Gracias porque, gracias a tu muerte y resurrección, abriste el camino para que yo fuera perdonado y te conociera. Gracias por el don de conocerte y ser transformado por ti. Espíritu Santo, muéstrame oportunidades para compartir con otros el evangelio y lo que has hecho en mi vida. En ti encuentro paz y gozo. Me confortas con tu presencia y me animas cuando sufro dificultades y dolor. Siempre estás conmigo. Señor, dame la valentía para compartir mi testimonio con las personas de mi vida. Quiero alabarte en esta Navidad. Amén. Únase a nosotros A Cru le gustaría ayudarte a compartir la esperanza que encontraste en Jesús. Ofrecemos contenido que invita a la reflexión y recursos seleccionados en la serie de correos electrónicos "Conoce tu historia. Comparte su historia" . Recibirás herramientas y perspectivas para compartir tu fe con confianza. Con cada correo electrónico, no solo aprendes, sino que te conviertes en un poderoso mensajero del evangelio.

Llegó diciembre, y con él llegó el aire fresco, las luces brillantes y la ilusión. Ya casi era Navidad en Buffalo, y lo único que faltaba en mi trabajo era el viejo Papá Noel. Para la fiesta de fin de año, mis compañeros de trabajo querían un Papá Noel y conocían al hombre indicado para ese papel: yo. Acepté de mala gana. Una cosa es ser Papá Noel en un centro comercial donde los niños te ven como un héroe. ¿Pero en un campus universitario? ¡Uf! Estaba tan avergonzado y molesto con mis compañeros de trabajo, pero cuando llegó el momento de disfrazarme, nada de eso importó. Ya no era Thomas Rodrigues. Era Papá Noel. Y Papá Noel no está resentido. No se cree demasiado genial para ser Papá Noel. Papá Noel es alegre. Papá Noel es generoso. Papá Noel siempre está dispuesto a todo. Para prosperar, tuve que olvidarme de que era Thomas y aceptar la chaqueta sudada y la barba que picaba como propias. Ese día, me convertí en Papá Noel. La vida cristiana es similar. En Colosenses 3, Pablo nos instruye a despojarnos de la vieja manera de vivir y revestirnos de la nueva. ¿Por qué? Porque ya no somos así. Ya no vestimos nuestras viejas vestiduras de pecado y quebrantamiento. Somos "escogidos de Dios" y "santos y amados por Dios". Al recibir, con fe, el mayor regalo de Dios, Jesús, recibimos una nueva naturaleza. Los elegidos de Dios no necesitan ser controlados por el mal deseo. Los seres queridos no necesitan guardar rencor. Como cristianos, ya no somos terrenales, sino elegidos, santos y amados. ¡Adelante, ponte eso! Reflejar Dios nos dice en su Palabra que si eres seguidor de Jesús, has sido elegido por Dios mismo. Nos dice que ahora eres santo y eres su amado. ¿Alguna vez te resistes a esas verdades? ¿Qué parte de ser elegido, santo y amado te resulta difícil de aceptar? El Espíritu Santo nos ayuda a creer en las verdades de la Biblia y nos capacita para vivirlas. Pídele que te muestre cómo es caminar de la mano con Él. Orar Señor, ¿me ayudarás a creer lo que dices de mí? Dices que soy santo, elegido y amado. Espíritu Santo, ¿caminarás conmigo cada día y me ayudarás a vivir como santo, elegido y amado? Quiero revestirme de mi nueva naturaleza y alejarme del pecado. Quiero conocerte más, Jesús. Ayúdame a buscarte cada día. Gracias por tu gracia y poder para vivir en amor.

Una escena ocurrida en la tienda H‑E‑B de Burleson se ha vuelto viral por mostrar el lado más humano del servicio al cliente. Durante una jornada con alta afluencia, Partners de la tienda actuaron con calma, empatía y profesionalismo, brindando apoyo y respeto a los clientes en todo momento. La propia empresa confirmó lo sucedido y reconoció el compromiso de su equipo, agradeciendo el respaldo de la comunidad y enviando un mensaje de buenos deseos en estas fechas. Un recordatorio de que los pequeños actos hacen una gran diferencia.

La belleza de las luces navideñas multicolores me recuerda a los dulces M&M de chocolate. Una Nochebuena, me senté cerca del árbol de mi madre y saboreé con entusiasmo un puñado de los coloridos dulces. ¡La espera pronto terminaría y por fin podría abrir mis regalos! Con 7 años, no podía definir la "anticipación", ni mucho menos escribir la palabra en una oración. Pero conocía esa sensación de emoción, asombro y esperanza. Lo que pronto vendría fue una bondad que me llenó el corazón de alegría. La práctica de esperar tiene sus beneficios. Tu perspectiva se enfoca. Anhelas lo que aún no ha llegado. Crees, con fe, en lo que llegará en el momento perfecto. Mediante el don de su Hijo, Jesús, Dios cumple la eterna expectativa del deseo de tu corazón, algo que solo Él puede hacer. Los Reyes Magos de Mateo 2, que buscaban al Salvador del mundo, sintieron esta expectativa al buscar a Jesús. Y cuando lo encontraron, respondieron con sincera adoración, porque esto es lo que sucede cuando tu esperanza en Dios se cumple: Él te llena de un gozo indescriptible. Reflejar ¿Qué esperas para esta Navidad? ¿Hay alguna relación que te haya dejado insatisfecho? Orar Señor, sentimos emoción, asombro y esperanza al recordar que regresas por nosotros. ¿Nos ayudarás a depositar nuestra esperanza en ti en medio de circunstancias difíciles? A veces nos sentimos muy abrumados. ¿Nos consolarás con tu amor y paz? Gracias por recordarnos tus promesas y darnos el regalo de una alegría indescriptible. Hoy celebramos tu venida a la tierra para salvarnos. Gracias, Jesús. Amén.

¿Hasta cuándo, Señor, seguiremos sintiendo los efectos del pecado en el mundo? ¿Hasta cuándo las comunidades marginadas sufrirán tanto dolor? ¿Hasta cuándo la gente de nuestro país, e incluso la iglesia, vivirá en tal desunión? Aún no he escuchado ninguna respuesta a estas preguntas. Pero encuentro consuelo en este salmo, no porque ofrezca respuestas, sino porque redirige mi preocupación. Durante los primeros dos tercios de este breve salmo, el autor David se lamenta por no comprender el tiempo de Dios. Clama por la liberación de sus enemigos. Pero entonces David responde recordando quién es Dios. No declara su confianza en el tiempo de Dios, sino en su amor inquebrantable. David confía en quién sabe que es Dios: amoroso y bondadoso. Y confía en la promesa que Dios le dio: Dios lo salvaría. Así como Dios consoló y aseguró a David, hoy nos ofrece su amor inquebrantable a ti y a mí. Dios nos invita a compartir nuestras ansiedades con él, porque se preocupa por nosotros (1 Pedro 5:7). Quiere estar con nosotros en nuestro dolor, miedo y situaciones difíciles. La Navidad no se trata simplemente de celebrar lo que Dios hizo hace miles de años, sino de lo que está haciendo por ti cuando confías en su Hijo. Jesús es Emanuel, Dios contigo, aquí y ahora. Mientras prepara su corazón para la celebración del nacimiento de Jesús, recuerde y reflexione sobre quién es Jesús y lo que hizo por usted: le dio libertad del pecado y restauró su relación con Dios. Dios nos dio el regalo más grande: Él mismo. Reflejar Reflexiona sobre 1 Pedro 5:7: «Echad sobre él todas vuestras ansiedades, porque él cuida de vosotros». En una hoja de papel, anota todas las preocupaciones que se te ocurran. Lee y escribe Filipenses 4:6-7 en la lista. Entrégale todas esas preocupaciones a Dios. Dale gracias por encargarse de ellas. Demuestra que estás dispuesto a dejarlas ir rompiendo la lista y tirándola a la basura. Luego, tómate un tiempo para mirar hacia adelante al día de hoy. Orar Padre, gracias por cuidar cada detalle de mi vida. Tú eres Emanuel, Dios con nosotros, y me acompañas en todo lo que hago. Señor, eres tan amoroso y bondadoso. Sé que un día ya no habrá más enfermedad, dolor ni injusticia; pero ahora mismo siento tristeza y dolor. Ayúdame a mantener la alegría en mi corazón en medio de las circunstancias difíciles. ¿Nos consolarás mientras esperamos tu regreso? Gracias por venir a salvarnos. Te amamos. Amén.



