
Cada vez que se acerca el momento -este sábado 30 de octubre en países como España a las 3am serán las 2am- de tocar los relojes (en la Unión Europea se adelantan una hora el último fin de semana de marzo y se atrasan otra el último fin de semana de octubre) se intensifica el debate sobre las ventajas e inconvenientes, beneficios sostenibles y perjuicios en la salud, de una decisión que ni es exclusiva de Europa ni es nueva, precisamente.
Como recoge la web Cambiohorario.com, la idea del cambio de hora la sugirió por primera vez el científico y diplomático estadounidense Benjamin Franklin en el siglo XVIII. A principios del s.XX, el constructor inglés William Willett concibió el horario de verano para que los londinenses disfrutaran de más horas de luz diurna. Pero fue Alemania la que llevó la teoría a la práctica, en plena I Guerra Mundial: el 30 de abril de 1916, el kaiser Guillermo II decretó un horario de verano para ahorrar combustible, también entre sus aliados, y en las zonas ocupadas. Actualmente todo el continente lo aplica salvo el territorio europeo de Rusia y Turquía.
«Estados Unidos también lo hace, aunque en fechas distintas, y con excepciones. En América Latina, varios países probaron las modificaciones de horario, pero pocos la conservan», explica la periodista de datos Mónica Mena en la web Statista. En África ha habido intentos, pero hoy en día no se aplica. «Menos del 40% de los países del mundo ajustan la hora, aunque más de 140 han aplicado el cambio horario alguna vez en el pasado», resume Mena en su artículo.
¿Cómo afecta en la salud de las personas?
El cambio horario, cuyo objetivo es ahorrar energía, repercute en el ritmo circadiano de las personas, de manera que es sobre ambos aspectos, energía y salud sobre los que pivotan los argumentos, a favor y en contra, de retrasar y adelantar los relojes.
«Hay estudios médicos que certifican que el cambio de hora provoca desajustes en el organismo, principalmente una alteración de sueño, pero no son duraderos, por lo que, pasados unos días tras el adelanto o retraso de la hora, el ritmo circadiano se termina ajustando a las nuevas condiciones de día-noche. Nuestro cuerpo experimenta algo parecido al ‘jet lag’ después de un vuelo de larga distancia», señala por correo electrónico José Miguel Viñas, meteorólogo de Meteored, consultor en España de la Organización Meteorológica Mundial y creador de Divulgameteo.es, a quien hemos pedido una recopilación de evidencias científicas sobre los beneficios y los perjuicios de tener uno o dos husos horarios al año.
El cambio del horario de invierno al de verano (finales de marzo) altera más los hábitos de sueño que el de verano al de invierno (finales de octubre), según se ha documentado Viñas, que subraya que son los niños y los mayores quienes más lo acusan. «Sin cambio de hora también se va produciendo una acusada variación de las horas de luz a lo largo del año pero, al ser gradual, no sufrimos desajuste», prosigue.
Relación con el ahorro energético
Respecto a la segunda gran cuestión, la de si la medida ahorra energía, Viñas remite a un estudio del IDAE (Instituto para la Diversificación de la Energía) que ha podido cuantificar un ahorro energético, gracias al mayor aprovechamiento de las horas de sol. «Pero representa una cantidad muy pequeña, de tan solo 6 euros por persona y año», matiza. Y además el dato es un promedio, «ya que, dependiendo del clima del lugar, ese ahorro es mayor (zonas de clima cálido) o menor, incluso pudiendo llegar a encarecer la factura eléctrica y de gas (zona de clima frío donde no se puede aprovechar la luz para hacer vida al aire libre)», apostilla. Su conclusión es que no hay conclusiones, y que existen tanto defensores como detractores de la medida en relación a la eficiencia y el ahorro energético.
En el caso de España, Viñas eliminaría el cambio de hora, manteniendo el horario de invierno todo el año. «Tenemos las horas de sol suficiente, incluso en invierno. El alargamiento de los días, al principio del verano, a veces permite prolongar alguna actividad al aire libre hasta cerca de las 10 de la noche, pero también dificulta conciliar el sueño los días que toca acostarse pronto porque hay que madrugar. Por mi experiencia, al final se sacrifican horas de sueño, lo que termina llevando a los desajustes poco deseados, propios del cambio de hora», argumenta.
En marzo de 2019, el Parlamento Europeo aprobó poner fin a los dos horarios anuales, y dejar decidir a cada uno de sus estados miembros si se quedaba con el de verano o con el de invierno. En aquel momento, el profesor de Ciencias Físicas de la Universidad de Sevilla José María Martín Olalla hizo campaña activa en España por «la utilidad y naturalidad» del cambio estacional de hora. «No desalinea el ritmo de sueño/vigilia, lo que explica su éxito en sociedades modernas», publicó en la revista Scientific Reports, del grupo Nature, donde avanzó que la disparidad de latitudes dificultaría la adopción de una política común europea en este tema: «La UE se extiende desde los 35 grados de latitud (Chipre, Malta), donde el amanecer cambia tres horas de invierno a verano y donde la eficacia de la insolación al mediodía alcanza el 98%, hasta los 70 grados (norte de Finlandia), donde el amanecer varía 24 horas de invierno a verano y el cambio de hora tiene una utilidad limitada».
Acertó. La falta de consenso ha provocado que en 2021, año en el que teóricamente debería producirse el último movimiento de las agujas del reloj, las manecillas continúen adelantándose y atrasándose.

¡187 años después! Kamchatka vive una nevada que hace historia — Una poderosa tormenta de nieve azotó la Kamchatka Peninsula la mañana del domingo 18 de enero de 2026, dejando acumulaciones superiores a dos metros, calles y vehículos completamente sepultados, transporte paralizado y a decenas de residentes atrapados en edificios, algunos obligados a salir por ventanas o cavar túneles para poder desplazarse; en ciudades como Petropavlovsk-Kamchatsky las autoridades declararon estado de emergencia ante los riesgos por caídas de nieve desde techos y accesos bloqueados, mientras algunas fuentes locales y publicaciones en redes aseguran que no se registraba una nevada de esta magnitud en al menos 187 años, una cifra no confirmada oficialmente, aunque meteorólogos coinciden en que se trata de la nevada más severa en varias décadas y un evento extraordinario incluso para una región acostumbrada a inviernos extremos.

Llegamos al final de esta serie de mensajes centrados en el Reino de Dios. Sí, querido(a) amigo(a), ¡hay más! Como diría mi amigo Luc Dumont, “hay algo más” reservado para ti. ¿Lo crees? ¿Crees que Dios no ha agotado Sus reservas de provisión, felicidad y sueños para tu vida? ¡Hay más! ¡Hay algo más! Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). “Añadidas” Añadir es sumar, y la cruz es el signo “+” de Dios. Jesús aceptó perder todo para que pudiésemos obtener más: más paz, más alegría y más días en nuestra vida; pero, sobre todo, más vida en nuestros días. A través de Su palabra, el Señor no cesa en repetirnos que Él es “Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos” (Efesios 3:20). En este versículos, “mucho más” viene del griego “Perissos”, qué significa “más allá de lo necesario”. Sí, querido(a) amigo(a), Dios desea darte más que solo lo necesario para suplir tus necesidades. ¡Él desea llenar tu vida con Su vida, con Su amor, con Su Presencia! Hay una herencia reservada para los/las hijos(s) de Dios Créelo en este día: Hay una herencia para ti. Hay más, más para tu familia, más para tu pareja, más para tus estudios, más para tu salud... Es la herencia que tu Padre te da: “Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo” (Gálatas 4:6-7). ¿Cuál es tu herencia? No es solo la vida eterna, sino también increíbles promesas que Dios te ha dado para la vida presente. En la medida en la que buscas el Reino de Dios y su justicia, creo firmemente que Dios seguirá trabajando día a día en tu vida. Recuerda: ¡Dios tiene todo lo que tú necesitas! ¡Abre tu corazón a Su corazón! Gracias por existir, Eric Célérier ¡Felicidades! Has completado este plan de lectura. Espero que haya sido de bendición en tu vida, y que tengas un deseo cada vez mayor de hacer del Reino de Dios tu prioridad máxima. Estos textos han sido extraídos de Un Milagro Cada Día, un email alentador que escribo y envío diariamente a miles de personas. Si quieres recibir cada día este mensaje de aliento en tu correo electrónico, puedes suscribirte en este enlace. Además, al suscribirte recibirás el libro electrónico “10 claves para volver a conectarte con Dios”, el cual te ayudará a profundizar en tu comunión con Dios.

¿Estás convencido(a) acerca de la generosidad de Dios? Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). “Os serán...” Piensa en cuántas cosas Dios ha hecho por nosotros: Él ha creado este mundo y el universo: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Génesis 1:1). Nos ha dado la vida, y como dice este pasaje, “Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos” (Hechos 17:28). Nos ha dado a su Hijo unigénito: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). Nos ha dado el Espíritu Santo: “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo... ” (Hechos 1:8). Nos ha dado Su Palabra: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” (Juan 1:1). Nos ha dado de Su paz: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27). Nos da Su provisión: “Y cuando descendía el rocío sobre el campamento de noche, el maná descendía sobre él” (Números 11:9). ¡Querido(a) amigo(a), Dios es el ser más generoso que existe! Así como Dios dio de comer maná a más de 2,5 millones de judíos en el desierto durante 40 años, te invito en este día a creer que Él cuida igualmente de ti y que te dará día a día lo que necesitas. Su maná está disponible para ti hoy. Ten esto por seguro: ¡Tu Dios proveerá para todas tus necesidades según Sus riquezas, con gloria, en el Nombre de Jesucristo! (Mira Filipenses 4:19). Gracias por existir, Éric Célérier

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). “Y todas estas cosas…” ¿Que quieres recibir de la parte de Dios? ¿Ayuda en tus finanzas? ¿Paciencia? ¿Un poco de energía? ¿Quieres perdonar o ser perdonado(a)? ¡Dios puede darte todo lo que necesitas! Él conoce mucho mejor que tú tus necesidades, y no fallará nunca en proveerte. La Biblia declara fervientemente: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19). ¡Él suple todo lo que te falta, conforme a Su riqueza divina! ¡Y, además, derrama su Su gloria al hacerlo! “De generación en generación es tu fidelidad; Tú afirmaste la tierra, y subsiste. Por tu ordenación subsisten todas las cosas hasta hoy, pues todas ellas te sirven” (Salmo 119:90-91). Sí, todas las cosas están sujetas a Dios. Y cuando buscamos primeramente el reino de Dios y lo que Él nos pide, Él hace que todas las cosas nos ayuden a bien, a fin de colmarnos de bendiciones. “Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra” (2 Corintios 9:8). No temas “aburrir” a Dios con los detalles de tu vida. A menudo no hacemos a Dios parte de todas las áreas de nuestra vida por miedo a molestarle, cuando en verdad es todo lo contrario: Él es nuestro Padre amoroso, y a Él le encanta formar parte de esos momentos con nosotros y proveer para cada una de nuestras necesidades abundantemente. ¡No temas compartir con Dios todo lo que pasa! Él te ama y quiere bendecirte. Querido(a) amigo(a), ¡sé bendecido(a)! Gracias por existir, Éric Célérier

Muy a menudo, nos acercamos al trono de la Gracia con peticiones y preguntas, y eso es algo bueno. Pero ¿cuántas veces acudimos a Dios para preguntarle: Qué es lo que quieres que haga? “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). “Y su justicia” La Biblia dice: “Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios” (Miqueas 6:8). Dios tienes deseos, y Él demanda cosas de nosotros. ¡Somos los embajadores de Su Reino, y Él no nos envía a nuestra misión sin indicaciones de lo que tenemos que hacer! Al contrario, Él nos da indicaciones muy precisas. Aquí tienes algunos ejemplos de lo que el Señor nos pide: Que pongamos en práctica Su Palabra: “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos” (Santiago 1:22). Si pasamos tiempo en meditar la Palabra de Dios, será más complicado que nos dejemos llevar por razonamientos falsos. Que amemos la bondad. Es decir, que estemos llenos de bondad, de benevolencia, de generosidad, de gracia y de otros tantos valores que pertenecen al Reino de Dios. ¿Conoces los dos mandamientos más grandes? “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Éste es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22:37-39). ¡Ellos solos resumen la ley entera! Amar a Dios es amar al prójimo, y eso es lo que Dios nos llama a hacer. Que andemos humildemente en la Presencia de nuestro Dios: “El temor de Jehová es enseñanza de sabiduría; y a la honra precede la humildad” (Proverbios 15:33). Jesús es nuestro modelo perfecto de humildad. ¡Sí, busca complacer a Dios haciendo lo que es justo delante de Él! “Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia” (Isaías 58:8). Dios desea que busques Su Reino y Su justicia, que hagas lo que es agradable delante de Él. Querido(a) amigo(a), hoy te invito a que te tomes un tiempo para pedir al Señor que te muestre qué es lo que Él espera de ti. Una vez que estés seguro(a) de que la respuesta que has recibido está en consonancia con la Palabra de Dios, solo te queda algo por hacer: ¡ponerte en movimiento! ¿Te apetece orar conmigo? “Señor, deseo hacer todo aquello que pidas, y ser agradable a Ti. Ayúdame a poner en práctica Tu palabra, a amar como Tú amas y a andar humildemente contigo. Hazme entender Tus deseos. Que en este día yo viva de acuerdo a Tu voluntad, y que pueda sentir Tu Presencia a mi lado. En el Nombre de Jesús. ¡Amén!” Gracias por existir, Éric Célérier

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). “El reino de Dios...” ¿Cómo podríamos definir el Reino de Dios? Es interesante que la expresión “Reino de Dios” o “Reino de los cielos” es mencionada más de 100 veces en la Biblia. Lo mismo pasa con otras dos palabras muy importantes: “Evangelio” (mencionada 90 veces) e “Iglesia” (mencionada más de 100 veces). Todos estamos convencidos de lo importante que es el Evangelio, la buena nueva de la salvación en Jesucristo. Estamos todos convencidos igualmente de lo importante que es la Iglesia, la esposa de Cristo. Pero pocos se dan cuenta de la importancia que tiene el Reino de Dios. En inglés la palabra “reino” es “kingdom” es decir “el dominio del rey”, y la etimología de la palabra “reino” refleja que es aquello “que pertenece a un rey”. ¡Jesús es el Rey! Y Su Reino no se parece a ningún otro reino ni dominio sobre esta tierra. “Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Romanos 14:17). Cuando Jesús nos pide que busquemos primeramente el Reino de Dios, nos invita en realidad a que busquemos a Aquél que representa dicho Reino, con todos los valores que comporta: la justicia, la paz, el amor, la humildad, la bondad, la dulzura, etc,... En este día, deseo que puedas ser más consciente de que perteneces a este Reino, en el que Jesús es tu buen y maravilloso Rey, y en el que reinan la paz y la justicia. Querido(a) amigo(a), no solamente formas parte de este Reino, sino que eres además coheredero(a) de este Reino. Eres el/la hijo(a) querido(a) del Rey, Él te ama y te llama por tu nombre. Tienes un sitio en Su mesa, y te promete innumerables tesoros, tanto materiales como espirituales. ¡Querido(a) amigo(a), en Jesucristo, todo es tuyo! “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” (Romanos 8:17). Por lo tanto, busca primeramente al Rey de este Reino y aquello que proviene de Su corazón, y todas las demás cosas te serán dadas por añadidura. Gracias por existir, Éric Célérier

Aquellas ocasiones en las que has deseado comenzar una nueva etapa en tu vida, ¿te has enfocado en aquello que es más necesario para alcanzar tu objetivo? ¿Le has dado prioridad? “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). “Primeramente...” significa “en primer lugar”, indica prioridad. La palabra griega para principio es “protón”. A nivel científico, el protón es una partícula situada en el núcleo del átomo. ¿Y sabías qué? Ese protón posee una carga eléctrica positiva. El Creador es siempre anterior a la creación. Él es el principio, y Él es también el fin: “Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último” (Apocalipsis 22:13). Reflexiona sobre cuáles son aquellas cosas que pones en primer lugar en tu vida, aquello a lo que le das prioridad. ¿Actúas como si Dios ocupara el primer lugar: en tus relaciones? en tu vida familiar? en tus sueños y proyectos? en la manera en que te tratas a ti mismo? Jesucristo es el “protón” divino. Él es el centro, el núcleo alrededor del cual nuestra vida debe girar. ¡Él nos da esa energía positiva que nos hace tanta falta! La Biblia dice que “[Dios] da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen” (Romanos 4:17). Así es cómo Dios actúa en nuestra vida. Cuando Dios habla, la creación entera se pone en movimiento para obedecerle. Cuando ponemos primero a Dios frente a todo lo demás, le damos libertad para que Él cree nuevas cosas en nuestra vida, para que las llame a existencia. Querido(a) amigo(a), te animo a poner a Dios en el centro de todo lo que hagas y de todo lo que deseas: que Él sea tu prioridad, el centro de tu ser, el centro de tus sueños, el centro de tus proyectos. Te invito a orar conmigo: “Señor, quiero darte el primer lugar en mi vida. Desde el momento en el que me levanto haz que mis pensamientos se vuelvan hacia ti para que pueda poner todo en Tus manos. Tú conoces mis sueños y mis proyectos. A partir de hoy, te cedo el primer sitio para que puedas actuar plenamente en mi vida. En el Nombre de Jesús, ¡Amén!” Gracias por existir, Éric Célérier

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). “Mas buscad…” Todos buscamos alcanzar nuevas metas, y tenemos el deseo de ser felices, de tener éxito profesional y personal, de tener buena salud, de extender nuestros límites… Te invito a que te hagas esta pregunta hoy: ¿Qué buscas? ¿Buscas: construir un matrimonio equilibrado y feliz? criar bien a tus hijos y guiarles para que conozcan a Jesús? prosperar en tus asuntos profesionales? profundizar en tus amistades? satisfacer las necesidades de tu familia? En definitiva, ¿buscas ser feliz? Todas estas cosas son buenas, y Dios desea dártelas: Él te anima a que las busques. De hecho, Su voluntad es que hagas de Él la fuente de donde proceden todas tus bendiciones. Muy a menudo pensamos que la felicidades es algo exterior a nosotros, y que depende de nuestras circunstancias. Pensamos: “cuando tenga todas estas cosas, entonces seré más feliz…”. Pero Dios desea enseñarnos que solo Él es que nos puede dar la verdadera felicidad. Es por eso que es a Él a quien tenemos que buscar primeramente. Cuando Jesús dio su primer sermón, “el Sermón del Monte” (Mateo 5:1-48), habló nueve veces acerca de la felicidad. La palabra para “Feliz”, “bendecido”, “bienaventurado” en griego es “makarios”, y hace referencia a un estado que no puede ser alcanzado completamente sino a través de una relación profunda con el Creador de nuestra alma. En Dios estás completo (mira Colosenses 2:10), y en Él vives, te mueves y existes (mira Hechos 17:28). ¡Te invito a que Le busques apasionadamente y a qué te dejes encontrar por Él! Dios desea revelarse más a ti, porque de hecho Él es el que te buscó primero. Gracias por existir, Éric Célérier PD: Estos textos han sido extraídos de Un Milagro Cada Día, un email alentador que escribo y envío diariamente a miles de personas. Si quieres recibir cada día este mensaje de aliento en tu correo electrónico, puedes suscribirte en este enlace. Además, al suscribirte recibirás el libro electrónico “10 claves para volver a conectarte con Dios”, el cual te ayudará a profundizar en tu comunión con Dios.

La vida está llena de incertidumbre. Tengo la tendencia natural a preocuparme porque pienso que pasará algo malo aun cuando las cosas van bien. De hecho, a veces lo hago más cuando las cosas están fluyendo en mi vida. Ser propenso a asumir lo peor se correlaciona directamente con olvidar la bondad y el cuidado de Dios. Tú y yo debemos recordar que Dios siempre está con nosotros y que pasaremos la eternidad con Él. Pero si somos honestos, la eternidad nos puede abrumar porque no estamos seguros de cómo sea el cielo. Aún así, Dios permitió al apóstol Juan ver y contar lo suficiente para emocionarnos sobre lo que vendrá. El cielo no es nada que nuestra humanidad pueda comprender — "Sin más muerte, dolor, pesar o lágrimas". Creo que también podríamos decir que tampoco habrá ansiedad ni depresión. Dios estará cerca y por siempre sentiremos su amor y protección porque somos sus hijos queridos. En este último día, simplemente te animo a meditar en los primeros siete versos de Apocalipsis 21. Oro para que sin importar lo preocupados o ansiosos que estemos o lo difícil que sean nuestras circunstancias actuales, encontremos esperanza en lo que viene adelante. Esto no es sobre aferrarse a una esperanza y a una paz que algún día serán, esto se trata de apropiarnos a cuán amados somos. Mientras más recordemos el profundo amor de Dios por nosotros, el temor tendrá menos posibilidad de capturar nuestros corazones porque su perfecto amor echa fuera el temor.

Con el transcurrir de los años, al evaluar las diferentes cosas que me generan ansiedad o me estresan, noto que hay un denominador común en mi respuesta: el deseo de estar en control. Interpreto escenarios potencialmente negativos o imagino proyectos de trabajo sin éxito, como si eso me permitiera estar al control. No pasará nada sin que yo lo haya previsto o sin que me haya preparado para enfrentarlo. El problema, sin embargo, es que la confianza y el control no coexisten. Puedes tener control o tener confianza, pero no ambos. Esto es un desafío ya que en su Palabra, Dios nos instruye a confiar en Él. A menudo vemos que la guía de Dios no incluye la obra finalizada y que muchos detalles son desconocidos. La Palabra nos dice que Dios desea que confiemos y dependamos de Él durante el proceso. A Abraham se le ordenó dejar su país sin conocer el destino específico antes de tiempo. Al pueblo de Dios se le pidió caminar en aguas furiosas sin garantía de que Dios las partiría. A María y Marta se las desafió a confiar cuando Jesús mandó a quitar la piedra de la tumba de su hermano muerto. Evalúa tu corazón y motivos hoy. ¿En qué medida el estrés y las preocupaciones intentan estar en control? Hoy trata de poner tu confianza en Él una vez más. Aquí hay un par de consejos: Reconoce tu lucha ante Él y declara que quieres confiar en Él. Detén los pensamientos negativos antes de que pasen 30 segundos en tu mente y reemplázalos por pensamientos saludables. Muchos científicos creen que podemos crear vías nerviosas nuevas si cambiamos nuestros pensamientos, ya que cambian los patrones de pensamientos negativos. El apóstol Pablo habló de llevar nuestros pensamientos cautivos en segunda de Corintios, capítulo diez, versículo cinco. Irónicamente, uno de los primeros pasos para entregar el control de tu vida quizás sea ganar el control de tus pensamientos.



