
Más detalles se han conocido en todo el fin de semana acerca de la tragedia que ha enlutado a Corea del Sur, debido a la estampida que mató cientos de personas mientras celebraban la festividad pagana de Halloween.
Medios nacionales e internacionales expresaron que el conteo de fallecidos a causa de la estampida en el famoso barrio Itaewon ya ha cobrado unas 154 personas, ha dejado 132 heridos y alrededor de 36 de ellos permanecen en estado crítico. Los testimonios de lo sucedido son realmente impactantes.
El Cuartel General de Contramedidas de Seguridad y Desastres de Corea del Sur (CDSCHQ) informó que la cifra de muertos ha crecido, principalmente al ser aplastados en la calle realmente estrecha que se ubica detrás del Hotel Hamilton en el barrio Itaewon, perteneciente al distrito de Yonsang-dan, en pleno Seúl.
La tragedia ocurrió el 30 de Octubre a las 11 de la noche (hora local), en lo que testifican sobrevivientes citados por Koreaboo, que por la inclinación de la calle (de arriba abajo) y lo estrecha que es muchas personas comenzaron a empujar provocando un efecto dominó y por consiguiente, muchas personas aplastadas y otras más asfixiadas.
Asimismo, otro testimonio dice que una persona cayó y eso provocó la caída masiva de las personas; se conoce que Itaewon es el único lugar de Corea del Sur que celebra Halloween debido a que la fecha no forma parte de sus costumbres, por lo que los jóvenes en masa viajan hasta el lugar cada Octubre para celebrar junto a miles de personas que viajan desde el exterior para visitar y festejar.
Allí, se conoce que el barrio también es popular por promover mucho la cultura occidental, atrayendo a muchas personas para celebrar este tipo de fiestas, ya que los habitantes expresan que es como “si viajaran al exterior sin salir de Corea”; en Corea del Sur no es propio o bien visto adaptar fiestas o celebraciones occidentales por encima de las existentes en su país, por lo que Halloween no es muy celebrado en otros distritos más que en Yosang-dan.
El mismo medio citado en este escrito compartió una entrevista que uno de los medios de comunicación del país le hizo a uno de los doctores que brindó primeros auxilios en el lugar; además de su testimonio, se conoció que la mayoría de las personas conocieron la tragedia por televisión debido a que en Itaewon la señal telefónica sufrió un corte abrupto.
El Doctor Lee Beam Seok, contó que al ver la noticia por televisión se dirigió al lugar, en donde el personal de emergencia faltaba debido a la cantidad de heridos en el lugar, los cuales fueron aplastados en masa; dijo que los mismos habitantes fueron voluntarios para ayudar a paramédicos y bomberos mientras las ambulancias se movían frenéticamente por la urgencia en la zona bloqueada por las autoridades.
Sus palabras para el medio detallaron que muchos jóvenes que murieron en el lugar sufrieron hemorragias internas debido al aplastamiento, provocando que sus vientres se hincharan como una típica característica de lo ocurrido; a otros tantos les fue drenada sangre tanto de la boca como de la nariz mientras les hacías masajes en las piernas.
Los expertos atendían por casi 1 hora a cada persona tratando de reanimarla, especificando que muchos estaban pálidos, con ropas muy ligeras, había mucho frío, tenían el rostro y partes del cuerpo moradas y que en su mayoría, los heridos eran mujeres muy jóvenes.
El número de heridos crecía con el pasar de las horas, ya que al no tener señal telefónica las respuestas de emergencia de las autoridades tardaron en llegar una hora después.
Los fallecidos, en su mayoría eran ciudadanos surcoreanos identificados, asimismo unos 26 del resto eran extranjeros: 5 de Irán, 4 de China, 4 de Rusia, 2 de EE.UU, 2 de Japón, y 1 de países como Francia, Australia, Noruega, Austria, Vietnam, Tailandia, Kazakstán, Uzbekistán y Sri Lanka.
Esta parece ser la segunda tragedia que sucede en Corea del Sur, tras el Naufragio de Sewol en 2014, en donde unas 299 personas murieron camino a la Isla de Jeju con 476 personas a bordo desde la isla de Byungpoong.
El presidente surcoreano, Yoon Suk Yeol, anunció que su país permanecerá de luto desde este pasado fin de semana hasta el 5 de Noviembre; muchos se han acercado hasta el lugar para dejar flores a las víctimas y realizar otros homenajes de la cultura coreana a los fallecidos.

Al leer la historia de David y Goliat en la Biblia, una de las primeras cosas que se observa es que el ejército israelita estaba «consternado y aterrorizado» por el gigante (1 Samuel 17:11). Goliat comenzaba cada día con burlas y lo terminaba con burlas. Con el paso del tiempo, todo ese desmoralizador y humillante afectó a los israelitas. Comenzaron a creer que, a pesar de sus mejores esfuerzos, algo indeseable les iba a suceder: su derrota. Básicamente, esta es la definición de miedo: la creencia de que hay algo ahí fuera que te va a hacer daño y que no puedes evitar. Este miedo puede manifestarse de muchas maneras: ansiedad, nerviosismo, preocupación, estrés, pavor, desesperanza, pánico, entre otras, y puede surgir de diversas fuentes. Quizás experimentas miedo como resultado del entorno en el que te criaste. Tal vez tu familia veía la vida como una gran amenaza constante. En cualquier momento, algo podía salir mal... y probablemente saldría mal. O tal vez experimentas miedo al intentar ocultar errores e imperfecciones en tu vida. Te avergüenzas de algo que hiciste en el pasado y te preocupa que algún día se haga público y salga a la luz. O tal vez experimentas miedo al intentar controlar demasiadas cosas en tu vida. Te has dado cuenta de que la mayoría de las cosas en la vida escapan a tu control, y esto te genera temor sobre lo que sucederá en el futuro. El gigante del miedo puede afianzarse en tu vida y comenzar a dominarte. Puede desmoralizarte y, en última instancia, disminuir la gloria de Dios en tu vida. Puede consumirte, erosionar tu confianza, robarte el sueño, cegarte y arrebatarte la alabanza a Dios. El miedo es un gigante implacable. Y es uno que debe caer por el poder de Jesús. La solución para enfrentar al gigante del miedo no es la determinación, sino la fe en Jesús. No se trata tanto de decir: «Miedo, vete», sino de confesar: «Tengo la certeza de que Jesús es más grande que este gigante y ya lo ha vencido». En Romanos 10:17, Pablo afirma: «La fe viene por el oír, y el oír, por la palabra de Dios» (NVI). Cuando ves y oyes a Dios en y a través de su Palabra, esta te permite ver y oír que Él es más grande que tu gigante. Esto fortalece tu fe, y tu fe, a su vez, se convierte en la piedra que silencia al gigante que ya ha sido vencido. Hoy, identifica la fuente de tu temor y ponla en manos de Jesús. Recuerda que para Dios todo es posible (Mateo 19:26) y que Él puede vencer este gran obstáculo. Recuerda que Jesús prometió estar siempre contigo (Hebreos 13:5). Nombra lo que te quita el sueño y encomienda esas preocupaciones a Aquel que prometió cuidarte (1 Pedro 5:7). Luego, llena tu boca de alabanza porque ves el poder de Dios, reconoces su amor por ti y sabes que siempre te ayudará. Su misericordia nunca falla (Lamentaciones 3:22). Al hacer esto, aunque la causa de tu miedo no desaparezca, estarás relegando activamente el miedo a su lugar correspondiente: en las manos de Cristo. Responder Lo opuesto al miedo no es el coraje, sino la fe. ¿Qué implica la fe en Jesús cuando te enfrentas al gigante del miedo? ¿Qué necesitas creer? ¿Qué necesitas hacer? ¿Qué te ayuda a convencerte de que Dios es más grande que tus miedos y ha vencido todo aquello que temes? ¿Qué papel desempeñan la alabanza y la adoración para afrontar el miedo? ¿Por qué son tan importantes?

Un intento de atentado contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ocurrido durante el fin de semana, encendió las alertas de seguridad en el país tras registrarse un incidente armado en el marco de la tradicional Cena de Corresponsales de la Casa Blanca. De acuerdo con reportes preliminares, un individuo armado intentó acercarse a una zona restringida del evento, donde se encontraban altos funcionarios del gobierno. Elementos del Servicio Secreto de Estados Unidos actuaron de inmediato, logrando neutralizar la amenaza antes de que pudiera concretarse un ataque directo contra el mandatario. Durante el operativo se reportaron detonaciones y un agente resultó herido, aunque fuera de peligro. El presidente fue evacuado como medida preventiva y trasladado a una zona segura, sin sufrir lesiones. Las primeras investigaciones apuntan a que el atacante habría actuado por motivaciones políticas, y autoridades federales ya analizan posibles vínculos, así como comunicaciones previas que podrían haber anticipado el intento de agresión. El sospechoso enfrenta cargos graves, entre ellos tentativa de asesinato de un presidente de Estados Unidos, lo que podría derivar en una condena de cadena perpetua. Tras el incidente, el gobierno federal anunció una revisión inmediata de los protocolos de seguridad en eventos oficiales, mientras líderes políticos de distintos sectores condenaron el hecho y llamaron a reducir el clima de polarización. Este suceso reaviva el debate sobre la seguridad de figuras públicas en Estados Unidos y el aumento de la violencia política en el país.

La épica historia de David y Goliat es una de las más conocidas de la Biblia. A un lado del valle de Elah se encuentra el ejército filisteo, con su campeón de casi tres metros de altura llamado Goliat. Al otro lado del valle se halla el ejército israelita, acobardado bajo el mando de su rey Saúl. Durante cuarenta días, Goliat ha estado provocando a los israelitas y manteniéndolos bajo el dominio del miedo. Día tras día los ha desafiado a enviar a un soldado para enfrentarlo cara a cara. Pero hasta ahora, nadie se ha ofrecido voluntario. Quizás te identifiques con la difícil situación de los israelitas. Una especie de gigante se alza ante ti, burlándose de ti, acosándote e insultándote. Tal vez sea el miedo. Tal vez sea la ira. Tal vez sea un sentimiento de rechazo. Tal vez sea el astuto pero demasiado familiar gigante de la comodidad que te obliga a vivir por algo inferior. Incluso podría ser una adicción. Sea cual sea ese obstáculo en tu vida, día tras día te ha estado robando poder. Has intentado detener las burlas, pero te sientes inmovilizado. Retenido. Paralizado, incapaz de avanzar. En definitiva, sabes que no estás viviendo la plenitud y la libertad que Dios tiene reservadas para ti. La buena noticia es que Dios ha preparado el camino para que estos gigantes caigan. Todo comienza con creer que, aunque el gigante contra el que luchas sea grande, no es más grande que Jesús. De hecho, Él ya ha vencido a los gigantes de tu vida. Cuando vino a la tierra, sufrió el infierno por ti en la cruz y resucitó de entre los muertos para que pudieras liberarte de la perspectiva de una vida condenada. Vino para liberarte de los gigantes que se alzan contra ti y te paralizan de miedo. Jesús ya ha vencido al enemigo. Sin embargo, como leemos en 1 Pedro 5:8, el diablo todavía anda al acecho, buscando a quién devorar. En muchos sentidos, es como una serpiente sin cabeza. Al matar una serpiente, hay que asegurarse de enterrar su cabeza, porque incluso después de muerta, la serpiente conserva una dosis letal de veneno en sus colmillos. Si pisas la cabeza de una serpiente muerta, aún puedes envenenarte. De la misma manera, aunque Jesús quebrantó el poder de Satanás en la cruz, él todavía puede inyectar su veneno mortal en nuestras vidas. Está muerto, pero sigue siendo mortal. El objetivo, como veremos en este estudio, es no pisotear la cabeza de la serpiente. En términos prácticos, esto significa resistir al diablo (véase Santiago 4:7), equiparnos con las defensas que Jesús nos ha dado (véase Efesios 6:10-18) y confiar en su suficiencia (véase Proverbios 3:5). Significa recordar que él es nuestro David en la parábola, y que jamás podremos derribar gigantes con nuestro propio valor, fuerza de voluntad o esfuerzo. Siempre es Jesús quien derriba al gigante. Si de verdad deseas vencer a los gigantes de tu vida, necesitas comprender tu dependencia de la suficiencia absoluta de Jesucristo. La victoria radica en confiar en Cristo, no en intentar triunfar por tus propios medios. Para dar el primer paso contra tu enemigo, que aunque muerto sigue siendo mortal, debes cambiar tu perspectiva. Cristo es la única fuerza que trae el cambio. Responder ¿Cómo reaccionas ante la idea de que Jesús, y no tú, es el David que ha vencido al gigante en tu vida? ¿Qué implicaciones tiene esto para tu forma de vivir? Jesús vino a la tierra para aplastar el poder del pecado y la muerte, y ya ha vencido al enemigo. ¿Qué diferencia supone esto en tu perspectiva sobre el gigante que hay en tu vida? ¿De qué maneras te acercas a Jesús para no pisar la cabeza venenosa de tu enemigo derrotado?

"Pero Dios me ha contestado: «Mi amor es todo lo que necesitas. Mi poder se muestra en la debilidad». Por eso, prefiero sentirme orgulloso de mi debilidad, paraque el poder de Cristo se muestre en mí" (2 Corintios 12:9). Como toda persona con esta condición hay días donde entiendo perfectamente a lo que Pablo se refería cuando hablaba de su aguijón. Pablo decía que Dios le había dado un aguijón que le causaba dolor, pero le hacía recordar que ninguna capacidad que tenía se atribuía a su mérito. La capacidad provenía de Dios. El mismo Pablo relataba como en sus oraciones rogó a Dios que haga la obra, pero Dios no quiso quitar su aguijón. Todos luchamos con limitaciones. En mi caso, hay días donde los sonidos duelen y siento que taladran mi cerebro. Hay noches donde despierto más de tres veces sin poder dormir por mis alteraciones en el sueño. Hay momentos donde no discierno mis emociones, ya que las dificultades del autismo están en la comunicación y la interpretación de mis sentimientos. Y también tengo crisis como cualquier otro autista. Sin embargo, en otras ocasiones me sorprendo cuando hablo delante de decenas de personas. Allí pienso en los imposibles que se vuelven posibles con Dios. Es por eso que soy una agradecida a Dios. Es mi aguijón el que me recuerda quién soy y a quién pertenezco. Soy consciente que podrían leer este plan padres o cercanos de un autista no hablante y quizá se sientan desanimados, pero quiero dejarles un claro ejemplo de la Biblia: Moisés. El mismo Moisés creyó como impedimento su limitación en el habla y Dios dejo en claro que no era impedimento para usarlo. Moisés al igual que Pablo se bastó en la gracia de Dios. Anhelo que tú como padre puedas hacer lo mismo. Cree en Dios y en la infinita creatividad de Él para usar a quienes ama de las maneras menos imaginadas. Su magnífico poder se perfecciona en nuestras limitaciones. Solo basta Él, nada más que Él y todo, absolutamente todo es posible. Oremos juntos: Dios te agradezco por todo. Cada detalle que has puesto en mi vida refleja tu poder. Te son conocidas mis limitaciones y debilidades y no te son de impedimento. Úsame, no pondré excusas. Solo tu presencia basta en mi vida para llevar a cabo aquello que gestaste como propósito en mí. Amén.

"Yo le contestaría: - Amigo mío, tú no eres nadie para cuestionar las decisiones deDios - La olla de barro no puede quejarse con el que la hizo, de haberle dado esaforma. El alfarero puede hacer con el barro lo que quiera"(Romanos 9:19-21). Luego de tener que asimilar dos diagnósticos, el de mi hijo y el mío, hubo momentos donde le preguntaba a Dios: "¿Por qué soy diferente?". En ese proceso escuche infinidad de consejos, cuestionamientos y frases como "No aceptes el diagnóstico". Pero en mi intimidad Dios decía lo opuesto y me hablaba de su soberanía ¿Qué es la soberanía de Dios? Es el total gobierno y control de Dios sobre todas las cosas. El autismo no es una enfermedad, es una condición neurológica. Se nace siendo autista porque mi cerebro está programado de una manera diferente al cerebro "típico" del ser humano. La pregunta es, ¿cómo a un Dios soberano se le podría escapar que yo nazca con una condición así? ¿Será que estaba distraído y el diablo hizo lo suyo? Es cómico llegar a pensar que Dios no estuvo en el asunto. Después de tiempo y largas conversaciones con Él he llegado a aceptar que así lo quiso. Necesitaba que una persona como yo llegue a otros en la misma situación. Me necesitaba para asesorar a madres y padres con las crisis o trámites de sus hijos. Dios sabía lo que hacía cuando me daba forma con sus manos como también sabe lo que hará con la vida de tu hijo o la tuya, no es casualidad que estés leyéndome. Aprendí con Él, que nada es casualidad, aun lo más mínimo conecta con lo importante. Le pido a Papá cada día que te enseñe a ver con sus ojos lo esencial. Que puedas derribar esos argumentos de exigencia que nos enseñaron presentando a Dios como nuestra fábrica de soluciones. Que puedas comprender que hay cosas que Dios no desea hacer y no por eso es malo. Dios es soberano. Su voluntad es buena, agradable y perfecta. Debemos aprender a morir a nuestra voluntad y aceptar la suya por muy irracional que parezca. Oremos Juntos: Papito lindo, cuán dulces son tus palabras. Me has enseñado sobre aceptar tu voluntad y no por mero capricho. Lo has hecho porque al aceptarla me acepto a mí y a los que me rodean. Aprendo a apreciar desde tu perspectiva lo que antes invalidaba. Abre mi mente Papá, quiero obedecer al destino que trazaste para mí. Te amo un poco más que ayer. Amén.

Cada 23 de abril se celebra el Día Mundial del Libro, una fecha que resalta el poder de la lectura como herramienta de conocimiento, inspiración y cambio. En este contexto, la Biblia destaca como el libro más vendido e influyente de toda la historia, con un estimado de entre 5,000 y 7,000 millones de copias distribuidas en todo el mundo. Más allá de las cifras, la Biblia ha sido una guía espiritual para millones de personas, llevando un mensaje de fe, esperanza y transformación que ha trascendido generaciones, culturas e idiomas. Traducida a más de 3,000 lenguas, continúa siendo una fuente de inspiración viva que impacta vidas diariamente. En este Día Mundial del Libro, se invita a reflexionar sobre el valor de la lectura y, especialmente, a redescubrir el poder de la Palabra de Dios como una luz en el camino.

"Jesús les dijo a los judíos que habían creído en él: Si ustedes obedecen mis enseñanzas, serán verdaderamente mis discípulos; y conocerán la verdad y la verdad los hará libres" (Juan 8:31-32). Como familia estábamos atravesando el diagnóstico de mi hijo Noah. Solía preguntarle a Dios: “¿Por qué a nosotros?". Podía oír la voz de Dios diciéndome: "¡Es parte del propósito!". Pero era evidente que yo no entendía sus planes. Cada día que observaba a mi hijo me sentía más identificada con él. Sus reacciones impulsivas eran iguales a las mías, su sinceridad, sus ojos evitando el contacto con el otro, su intolerancia a ciertas texturas, su rigidez a la hora de cambiar las rutinas, entre otras cosas. Con su neuróloga hablamos muy superficialmente que yo podía estar dentro del espectro autista, pero lo descarte al instante. "¡Es imposible!", me dije a mí misma. Sin embargo, un día al llegar a casa de una reunión en donde, como de costumbre, me sentí excluida. Me encerré en mi habitación y clamé: "Señor si realmente me amas guíame a la verdad o voy a quitarme la vida". Espero puedas comprender el dolor en mi corazón, la soledad que ahogaba mi alma y la falta de identidad que arrastraba intentando ser alguien que no era para agradar al resto. Ese mismo día, llegó a mí un video de una joven autista hablando sobre su diagnóstico, en ese mismo instante fue como si una venda cayera de mis ojos y pude discernir que esa era mi verdad. Sin esperar emprendí marcha a evaluarme con profesionales. Recuerdo como si fuese ayer cuando recibí mi diagnóstico. Tenía muchas dudas y temor de haber dicho algo que Dios no respaldaba. Era de esperar que lo cuestionen: "¿Cómo Dios va a decirte que sos autista?", decían mis conocidos. Pero no olvidaré jamás la expresión de amor de esa profesional diciendo: "Estás en el espectro, esta es tu verdad", sin saber siquiera que Dios estaba usando su boca para reafirmarme, sanarme y quitar kilos de culpa, dolor y rechazo con los que había cargado toda mi vida. Querido hermano tomamos con tanta liviandad el decir que Cristo es la verdad porque no tenemos dimensión de lo poderoso que es. Cuando Jesús señala que la verdad es Él, nos está diciendo nada más y nada menos que la verdad acerca de quiénes somos solo podrá ser revelada a nosotros a través de él. A veces estamos tan afanosos por hacer, que se nos escapa lo más importante, quiénes somos. Nuestra identidad en Cristo. Esa misma que nos direcciona a nuestro verdadero propósito. Es esa verdad que sostenemos la que nos da confianza y no nos permite desenfocarnos. Es ella misma la que nos libera de las preguntas que antes no tenían respuesta dándole sentido a absolutamente todo lo que ya hemos atravesado en el camino. Oremos juntos: Jesús, no he sido consciente de lo poderosa que es tu verdad en mí. Eres un Dios que rompe estructuras. Rompe lo que impida tu fluir. Hazme de nuevo. Revélate a mí. Tú eres mi verdad. Enséñame quien soy en ti y así seré el diseño original que tú determinaste para mí y conoceré lo que es vivir en tu plena libertad. Te lo pido en tu hermoso nombre. Amén.

Jesús ha resucitado. La tumba está vacía y la victoria sobre la muerte es completa. Su resurrección nos da nueva vida y esperanza eterna. La resurrección no solo prueba su divinidad, sino que también nos asegura que tenemos victoria sobre el pecado y la muerte. Gracias a su resurrección, tenemos un propósito eterno y una promesa segura de vida con Él. La resurrección es el fundamento de nuestra fe y la razón por la cual podemos vivir con gozo y seguridad en Cristo. Para los discípulos, el domingo comenzó con temor y confusión. No sabían qué había sucedido con el cuerpo de Jesús hasta que el ángel les anunció que había resucitado. La resurrección de Jesús cambió por completo la historia de la humanidad. Lo que parecía una derrota total en la cruz se convirtió en la mayor victoria. Él venció la muerte, y con ello, nos dio la seguridad de que quienes creemos en Él también resucitaremos para vivir eternamente con Dios. El poder de la resurrección no es solo un evento del pasado, sino una realidad presente en nuestra vida. Pablo nos dice en Romanos 8:11 que el mismo Espíritu que levantó a Jesús de los muertos vive en nosotros. Esto significa que, así como Jesús venció la muerte, nosotros podemos vivir con poder, sin temor y con la certeza de que Dios está con nosotros en cada circunstancia. La resurrección nos desafía a vivir con fe, confiando en que lo mejor está por venir y que en Cristo, tenemos la victoria final. Aplicación Práctica: Vive con la alegría de la resurrección y comparte esta esperanza con otros. Que tu vida refleje el gozo de la victoria de Cristo. No guardes esta verdad solo para ti, sino compártela con aquellos que aún no han experimentado el poder transformador de Jesús.

El cuerpo de Jesús fue colocado en la tumba, y sus discípulos quedaron sumidos en desesperanza. El Maestro en quien habían confiado había muerto, y con Él parecían desvanecerse todas sus esperanzas. Era un día de silencio, de incertidumbre y de dolor. Sin embargo, lo que ellos no sabían es que la historia aún no había terminado. Dios seguía obrando en el silencio. El sábado nos recuerda que hay momentos en nuestra vida donde parece que Dios no está presente. Nos sentimos en una espera interminable, sin respuestas, sin señales de cambio. Pero así como Jesús había prometido su resurrección, Dios tiene promesas para nuestra vida. Él nunca llega tarde, siempre está en control, incluso cuando no lo vemos. Este día es un llamado a la confianza. Si estás atravesando un tiempo de incertidumbre, recuerda que la espera en Dios nunca es en vano. Su plan es perfecto y su fidelidad es eterna. Aplicación Práctica: Si estás en un período de espera, fortalece tu fe y confía en las promesas de Dios. Usa este día para orar, meditar en su Palabra y recordar que Él siempre cumple lo que promete.

El día más doloroso de la historia de la humanidad fue también el más glorioso. Jesús fue arrestado, falsamente acusado, golpeado y condenado a muerte en la cruz. Cargó su propio madero hasta el Gólgota, donde fue clavado entre dos criminales. A pesar del sufrimiento extremo, no respondió con odio ni rencor, sino con amor y perdón: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen". En ese momento, Jesús estaba llevando sobre sí el pecado del mundo. Su sacrificio fue la ofrenda perfecta para reconciliarnos con Dios. La tierra tembló, el velo del templo se rasgó en dos y la gente comprendió que Jesús era realmente el Hijo de Dios. Aunque su muerte parecía una derrota, en realidad era la mayor victoria: venció el pecado y abrió el camino para la salvación de todos los que creen en Él. El viernes nos recuerda el precio de nuestro rescate. Jesús sufrió lo que nosotros merecíamos para que pudiéramos tener vida eterna. No hay mayor amor que este: que alguien dé su vida por sus amigos. Aplicación Práctica: Reflexiona en la magnitud del sacrificio de Jesús. ¿Cómo vives en respuesta a su amor? Dedica tiempo a agradecerle en oración y busca formas de demostrar su amor en tu vida diaria.



