El pueblo chileno acudió a votaciones este fin de semana, dando como resultado la elección presidencial de Gabriel Boric, a quien los medios describen como un político de izquierda con ideas pro-LGBT.

Este domingo 17 de diciembre, el candidato Gabriel Boric fue elegido como el nuevo presidente de Chile, el cual tiene fuertes tendencias izquierdistas (progresistas) y se ha mostrado a favor de la comunidad LGBT.

De acuerdo con la información proporcionada, el nuevo mandatario ha propuesto durante su estadía en el gobierno aumentar los impuestos y el gasto público, así como otros cambios significativos.

Algo que ha llamado mucho la atención es que Boric, quien se llevó más del 55% de los votos totales, pretende empoderar a las mujeres (respaldo del feminismo), a los jóvenes, los indígenas y a los grupos homosexuales.

Del otro lado de las elecciones se encontraba el candidato José Antonio Kast, un prominente político de derecha (conservador), que en varias ocasiones criticó a la comunidad LGBT, la idea del matrimonio homosexual y el aborto.

Sebastián Piñera, el presidente saliente, trabajó para llevar ante los altos cargos el proyecto de ley que legalizaría el matrimonio homosexual en el país, logrando que el Congreso de Chile lo aprobara hace poco, recibiendo el apoyo de muchos, pero también la exhortación y el cuestionamiento por parte de los sectores conservadores y religiosos de la nación.

«Todas las parejas que así lo deseen, independientemente de su orientación sexual, podrán vivir el amor, casarse y formar una familia con toda la dignidad y protección legal que necesitan y merecen», dijo Piñera para aquel momento, según recopila Reuters.

Cada vez parece más común que en los gobiernos de diferentes naciones se posicionen políticos con ideologías muy alejadas de los principios bíblicos, cuyas propuestas apuntan a querer complacer a ciertos grupos para así obtener poder y aprobación.

Con el pasar de los años, más mandatarios se han sumado a la lista de querer legalizar tendencias como el aborto o el matrimonio homosexual, a pesar de que los sectores con pensamientos tradicionales y la iglesia rechazan fuertemente esta idea.

Dios ha sido claro con respecto a estos temas, señalando en su Palabra que ambas cosas delante de Él son pecado y abominación, pues constituyen una falta a sus principios y simbolizan una rebelión en contra de su plan divino para los seres humanos, que es la vida, la multiplicación y la unión matrimonial entre el hombre y la mujer.

Oremos para que los políticos, mandatarios y altos cargos de las diferentes naciones aprendan a tener temor de Dios y le conozcan, para que puedan dirigir sus naciones conforme a la voluntad del Todopoderoso.