
La historia comienza ubicando al lector en una aldea, Betania, donde viven dos hermanas, Marta y María. El núcleo familiar constituido por María, Marta y Lázaro, era visitado por Jesús con frecuencia. Toda vez que visitaba Betania, se detenía en la casa de ellos, ya que les unían grandes lazos de amistad. El autor del libro recuerda a los lectores que María en una ocasión anterior había derramado un perfume muy costoso sobre el Señor y lavado sus pies con sus cabellos. Esta mención es un ejemplo de que toda acción positiva que hacemos, cada día, está siempre presente en la mente de Dios. Nuestro Padre celestial no se olvida del bien que hacemos y a su tiempo cosecharemos el fruto de nuestras acciones, sea en este siglo o en el venidero.
Lázaro enferma y las hermanas envían un mensajero al Señor para notificarle de la enfermedad de su hermano, en especial, porque saben que él ama mucho a Lázaro. En este pasaje la palabra griega corresponde al amor filial, al amor que existe entre los miembros de una familia. En otras palabras le estaban diciendo, Lázaro, al que amas como a un hermano, ha enfermado y se ve muy mal.
Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella. Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba. (versos 4-6)
Cuando los mensajeros traen la noticia a Jesús, él inmediatamente les indica que esta situación difícil que atraviesa Lázaro no es para muerte. Es una situación donde Jesús mostrará que es el Hijo de Dios y a través de ello dará gloria a su Padre. El autor vuelve a indicar que Jesús amaba a todos los miembros de esta pequeña familia. No importa cuan pequeños seamos, Jesús nos ama. El Señor no se puso ansioso, no se desesperó ni angustió. Al contrario, confiado en que tenía control sobre la situación, se quedó dos días más en el lugar donde estaba. ¿Qué desilusión para los mensajeros? Posiblemente, ellos esperaban que Jesús saliera corriendo para la casa de Lázaro, sin embargo, decidió quedarse dos días más donde estaba. Son muchas las instancias donde lo que esperamos que Dios haga no es lo que él entiende que debe hacer; puesto que no es lo mejor. Hay situaciones que nos producen mucha tristeza y quizás angustia, sin embargo son para la gloria de Dios. Tenemos que aprender a confiar en que Dios tiene cuidado de nosotros y que a su debido tiempo intervendrá y proveerá para resolver la situación difícil en la que nos encontremos.
Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle. Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, sanará. Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro; y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño. Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto; y me alegro por vosotros, de no haber estado allí, para que creáis; mas vamos a él. (versos 11-15).
Pasados los dos días, Jesús decide ir a la casa de Lázaro. En este momento ya Lázaro ha muerto y Jesús dice a los apóstoles que va a despertarlo. En este contexto Jesús no se refiere al sueño sino a la muerte física; donde el alma se separa del cuerpo físico. Jesús dice a los apóstoles que se alegra por ellos, de no haber estado cuando Lázaro convalecía. ¿En que sentido se alegra por ellos? Si hubiese estado allí, lo habría sanado y Lázaro no habría muerto. Este milagro de sanidad no les habría impactado mucho puesto que sería uno más de los que ya había realizado. Sin embargo, levantarlo de su tumba, cuatro días después de muerto, haría un huella inolvidable en la vida de los que presenciaron el evento y en especial en la vida de los discípulos. ¿Quién es este que ni aún la muerte lo puede detener? La resurrección de Lázaro sería un evento que solidificaría la fe de los apóstoles; evento que apuntaría hacia la realidad de que Jesús es el Hijo de Dios.
Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro. Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios; y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano. Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa. Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. (versos 17-22)
La casa estaba llena de gente puesto que todos amaban mucho a esta familia. Marta sale al encuentro del Maestro y le dice “Señor si hubieras estado aquí mi hermano no habría muerto.” Posiblemente, algunas personas pensaron que había llegado muy tarde. El cuerpo de Lázaro había iniciado su proceso de descomposición. Pero, ¿llegó tarde el Señor? La respuesta es simple y sencilla, no. Él estuvo y estaba con la familia en todo el proceso de la enfermedad y muerte de Lázaro. Por esta razón, cuando le fueron a dar la noticia, el dijo, “No es de muerte sino para la gloria de Dios”. ¿Cuántas veces hemos llegado a pensar que no está? Sin embargo, nos está guiando paso a paso. Marta reconoce que si Jesús hubiese estado presente físicamente, Lázaro no habría muerto. Luego declara con toda seguridad “pero aún así estoy convencida de que todo lo que le pidas a Dios te será concedido”. Que convicción profunda tiene esta mujer.
Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo. (versos 23-27)
En Juan 5:29, el apóstol indica que hay dos resurrecciones; “los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida (primera resurrección); mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación (segunda resurrección)”. La primera resurrección comienza en el rapto de la iglesia y termina al final de la gran tribulación. La segunda resurrección ocurre al final del milenio, donde los que no creyeron a la verdad, serán separados de Dios por toda la eternidad. Jesús dice a Marta, no me refiero a la primera resurrección, me refiero a que “Yo soy la vida” y por tanto, él resucitará ahora, porque así lo deseo. Ningún ser humano ha dicho cosa semejante, sólo el Hijo de Dios tiene autoridad para hacerlo. Varios escritores, entre ellos C.S. Lewis, han señalado que para hacer declaraciones como la anterior, y de hecho hizo muchas de este tipo; Jesús tenía que ser el Hijo de Dios, de lo contrario, sería un mentiroso, un manipulador y por consiguiente un mal maestro. Sin embargo, su nacimiento sobrenatural, su ejecutoria perfecta durante sus 33 años de vida y su resurrección de entre los muertos indica que él es en verdad el Hijo de Dios. Luego el Señor hace una promesa para nosotros “todo el que vive y cree en mí, no morirá eternamente.” Esta es la promesa de vida eterna que Dios nos ha hecho. Jesús le pregunta ¿lo crees? Y ella le contesta, sí tú eres el Hijo de Dios.
Jesús todavía no había entrado en la aldea, sino que estaba en el lugar donde Marta le había encontrado. Entonces los judíos que estaban en casa con ella y la consolaban, cuando vieron que María se había levantado de prisa y había salido, la siguieron, diciendo: Va al sepulcro a llorar allí. María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano. Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió, y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve. Jesús lloró. Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba. (versos 30-36)
Marta avisa a María, y ésta fue a ver al Maestro que todavía no había entrado a la aldea. Y cuando llegó a donde estaba se arrodilló llorando y dijo “Señor si hubieras estado aquí mi hermano no habría muerto.” Ambas, Marta y María estaban convencidas de que si Jesús hubiese estado con ellos, Lázaro no habría muerto. Esta familia estaba convencida de que Jesús sanaba a los enfermos, no importa cuán compleja fuera la enfermedad. Cuando Jesús vio llorando a María, junto a los judíos que vinieron con ella, que también lloraban, se conmovió profundamente en el espíritu, se entristeció y lloró. Las lágrimas de Jesús fueron reconocidas como fruto del amor que tenía por la familia y por Lázaro. El Maestro ama a sus discípulos y se entristece cuando los ve sufrir como en esta ocasión.
Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego, haber hecho también que Lázaro no muriera? Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima. Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir. Entonces muchos de los judíos que habían venido para acompañar a María, y vieron lo que hizo Jesús, creyeron en él. (versos 37-46)
La gente decía ¿No podía éste, que abrió los ojos del ciego, haber evitado también que Lázaro muriera? Claro que sí, esa fue la posición que sostuvieron Marta y María. Jesús dijo: Quitad la piedra. Marta, hermana del que había muerto, le dijo: Señor, ya hiede, porque hace cuatro días que murió. Esta declaración se puede interpretar como que en el momento de la verdad, Marta tuvo duda. Jesús le dijo: ¿No te dije que si crees, verás la gloria de Dios? Jesús no la trata con reproches, por el contrario, le recuerda lo que ya le había dicho, si crees en mí verás la gloria de Dios. Jesús alzó los ojos a lo alto, y dijo: Padre, te doy gracias porque me has oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que me rodea, para que crean que tú me has enviado. Jesús no tenía que decir nada, sólo tenía que ordenar; Lázaro ven fuera. Sin embargo, conociendo la debilidad de los presentes, habló al Padre para recordarles que fue él quién lo envió y por consiguiente, siempre lo escucha y apoya.
Jesús siempre llega en el momento adecuado para edificar y aumentar la fe, no de unos cuántos, sino la de muchos. “Entonces muchos de los judíos que habían venido para acompañar a María, y vieron lo que hizo Jesús, creyeron en él.”

El primer hombre en habitar la tierra fue Adán; este fue hecho por Dios, el Señor se detuvo a crearlo con delicadeza y entrega. El señor tomo barro (polvo) y soplo en su nariz aliento de vida, ese primer hombre empezó a respirar gracias a la providencia del señor, Dios mismo soplo aliento en él. ¿Qué pasa con nosotros cuando lo que nos hace pensar que no podemos respirar es lo que nos agobia? Estamos olvidando de donde viene nuestro aliento, y que este no está condicionado a nuestra situación, que sin importar lo que pase para el dueño del aire no hay nada imposible. Hay un soplo que nos hace entender esta verdad; ese soplo es el soplo del omnipotente, ese soplo que te da vida. Si hoy sientes que te falta el aire, estas muy agobiado, sientes no poder más, si estas lleno de temor te invito hacer esta oración conmigo. Señor mi Dios necesito tu soplo en mi vida, sé que, aunque siento que me falta aún el aire tu soplo puede traerme paz y vida, pongo a tu disposición mi vida y recibo tu soplo en el nombre de Jesús.

La respiración es una habilidad natural que adquirimos desde el momento del nacimiento, inmediatamente después del parto comenzamos a utilizar nuestros pulmones de manera correcta y de forma casi automática, y lo hacemos desde ese momento y por el resto de nuestra vida. No tenemos que estar conscientes de que respiramos, no tenemos que intentar controlarlo, nuestro cuerpo va a respirar. La respiración, aunque simple, sencilla, y elemental, es vital, y está muy ligada a nuestra parte emocional. Respirar de manera correcta, nos produce paz, bienestar, sentimos que hay vida fluyendo en nosotros, pero cuando la perdemos es tan grande la desesperación, que sentimos opresión, ansiedad, nos asfixiamos, nos debilita y nos quedamos sin vida y no solo sentimos esto en medios físicos sino también en lo emocional. Hay circunstancias que provocan que se nos corte la respiración y comencemos a sentir asfixia, no es una asfixia literal, pero se siente muy real, desde el alma sentimos que se nos escapa el aire y que vamos muriendo. Salmos 143: 3 El enemigo atenta contra mi vida: quiere hacerme morder el polvo. Me obliga a vivir en las tinieblas, como los que murieron hace tiempo. 4 Ya no me queda aliento; dentro de mí siento paralizado el corazón. (NVI) En este capítulo que parece más una oración, vemos que la opresión que generó la adversidad del salmista David en este momento, le hacía sentir en lo físico, falta de aliento y sensación de parada cardiaca. Se estaba asfixiando, la opresión lo estaba matando. Salmos 143: 5 Traigo a la memoria los tiempos de antaño: medito en todas tus proezas, considero las obras de tus manos. 8 Por la mañana hazme saber de tu gran amor, porque en ti he puesto mi confianza. Señálame el camino que debo seguir, porque a ti elevo mi alma. (NVI) Pero vemos que más adelante, en este mismo capítulo que nos detalla una forma de mantener la calma cuando se nos va la respiración por la adversidad, y es trayendo a memoria las cosas que ha hecho nuestro padre, meditar en todas sus proezas, considerar todas las obras de sus manos, tener confianza en que si aún al momento de nacer, cuando no sabíamos nada ni había manera de aprender, nos enseñó a respirar, y ahora también puede hacerlo. Nuestra alma, nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestra respiración, de todas ellas dejemos en nuestro Dios su control. Filipenses 4:7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.

¡187 años después! Kamchatka vive una nevada que hace historia — Una poderosa tormenta de nieve azotó la Kamchatka Peninsula la mañana del domingo 18 de enero de 2026, dejando acumulaciones superiores a dos metros, calles y vehículos completamente sepultados, transporte paralizado y a decenas de residentes atrapados en edificios, algunos obligados a salir por ventanas o cavar túneles para poder desplazarse; en ciudades como Petropavlovsk-Kamchatsky las autoridades declararon estado de emergencia ante los riesgos por caídas de nieve desde techos y accesos bloqueados, mientras algunas fuentes locales y publicaciones en redes aseguran que no se registraba una nevada de esta magnitud en al menos 187 años, una cifra no confirmada oficialmente, aunque meteorólogos coinciden en que se trata de la nevada más severa en varias décadas y un evento extraordinario incluso para una región acostumbrada a inviernos extremos.

Llegamos al final de esta serie de mensajes centrados en el Reino de Dios. Sí, querido(a) amigo(a), ¡hay más! Como diría mi amigo Luc Dumont, “hay algo más” reservado para ti. ¿Lo crees? ¿Crees que Dios no ha agotado Sus reservas de provisión, felicidad y sueños para tu vida? ¡Hay más! ¡Hay algo más! Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). “Añadidas” Añadir es sumar, y la cruz es el signo “+” de Dios. Jesús aceptó perder todo para que pudiésemos obtener más: más paz, más alegría y más días en nuestra vida; pero, sobre todo, más vida en nuestros días. A través de Su palabra, el Señor no cesa en repetirnos que Él es “Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos” (Efesios 3:20). En este versículos, “mucho más” viene del griego “Perissos”, qué significa “más allá de lo necesario”. Sí, querido(a) amigo(a), Dios desea darte más que solo lo necesario para suplir tus necesidades. ¡Él desea llenar tu vida con Su vida, con Su amor, con Su Presencia! Hay una herencia reservada para los/las hijos(s) de Dios Créelo en este día: Hay una herencia para ti. Hay más, más para tu familia, más para tu pareja, más para tus estudios, más para tu salud... Es la herencia que tu Padre te da: “Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo” (Gálatas 4:6-7). ¿Cuál es tu herencia? No es solo la vida eterna, sino también increíbles promesas que Dios te ha dado para la vida presente. En la medida en la que buscas el Reino de Dios y su justicia, creo firmemente que Dios seguirá trabajando día a día en tu vida. Recuerda: ¡Dios tiene todo lo que tú necesitas! ¡Abre tu corazón a Su corazón! Gracias por existir, Eric Célérier ¡Felicidades! Has completado este plan de lectura. Espero que haya sido de bendición en tu vida, y que tengas un deseo cada vez mayor de hacer del Reino de Dios tu prioridad máxima. Estos textos han sido extraídos de Un Milagro Cada Día, un email alentador que escribo y envío diariamente a miles de personas. Si quieres recibir cada día este mensaje de aliento en tu correo electrónico, puedes suscribirte en este enlace. Además, al suscribirte recibirás el libro electrónico “10 claves para volver a conectarte con Dios”, el cual te ayudará a profundizar en tu comunión con Dios.

¿Estás convencido(a) acerca de la generosidad de Dios? Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). “Os serán...” Piensa en cuántas cosas Dios ha hecho por nosotros: Él ha creado este mundo y el universo: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Génesis 1:1). Nos ha dado la vida, y como dice este pasaje, “Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos” (Hechos 17:28). Nos ha dado a su Hijo unigénito: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). Nos ha dado el Espíritu Santo: “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo... ” (Hechos 1:8). Nos ha dado Su Palabra: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” (Juan 1:1). Nos ha dado de Su paz: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27). Nos da Su provisión: “Y cuando descendía el rocío sobre el campamento de noche, el maná descendía sobre él” (Números 11:9). ¡Querido(a) amigo(a), Dios es el ser más generoso que existe! Así como Dios dio de comer maná a más de 2,5 millones de judíos en el desierto durante 40 años, te invito en este día a creer que Él cuida igualmente de ti y que te dará día a día lo que necesitas. Su maná está disponible para ti hoy. Ten esto por seguro: ¡Tu Dios proveerá para todas tus necesidades según Sus riquezas, con gloria, en el Nombre de Jesucristo! (Mira Filipenses 4:19). Gracias por existir, Éric Célérier

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). “Y todas estas cosas…” ¿Que quieres recibir de la parte de Dios? ¿Ayuda en tus finanzas? ¿Paciencia? ¿Un poco de energía? ¿Quieres perdonar o ser perdonado(a)? ¡Dios puede darte todo lo que necesitas! Él conoce mucho mejor que tú tus necesidades, y no fallará nunca en proveerte. La Biblia declara fervientemente: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19). ¡Él suple todo lo que te falta, conforme a Su riqueza divina! ¡Y, además, derrama su Su gloria al hacerlo! “De generación en generación es tu fidelidad; Tú afirmaste la tierra, y subsiste. Por tu ordenación subsisten todas las cosas hasta hoy, pues todas ellas te sirven” (Salmo 119:90-91). Sí, todas las cosas están sujetas a Dios. Y cuando buscamos primeramente el reino de Dios y lo que Él nos pide, Él hace que todas las cosas nos ayuden a bien, a fin de colmarnos de bendiciones. “Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra” (2 Corintios 9:8). No temas “aburrir” a Dios con los detalles de tu vida. A menudo no hacemos a Dios parte de todas las áreas de nuestra vida por miedo a molestarle, cuando en verdad es todo lo contrario: Él es nuestro Padre amoroso, y a Él le encanta formar parte de esos momentos con nosotros y proveer para cada una de nuestras necesidades abundantemente. ¡No temas compartir con Dios todo lo que pasa! Él te ama y quiere bendecirte. Querido(a) amigo(a), ¡sé bendecido(a)! Gracias por existir, Éric Célérier

Muy a menudo, nos acercamos al trono de la Gracia con peticiones y preguntas, y eso es algo bueno. Pero ¿cuántas veces acudimos a Dios para preguntarle: Qué es lo que quieres que haga? “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). “Y su justicia” La Biblia dice: “Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios” (Miqueas 6:8). Dios tienes deseos, y Él demanda cosas de nosotros. ¡Somos los embajadores de Su Reino, y Él no nos envía a nuestra misión sin indicaciones de lo que tenemos que hacer! Al contrario, Él nos da indicaciones muy precisas. Aquí tienes algunos ejemplos de lo que el Señor nos pide: Que pongamos en práctica Su Palabra: “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos” (Santiago 1:22). Si pasamos tiempo en meditar la Palabra de Dios, será más complicado que nos dejemos llevar por razonamientos falsos. Que amemos la bondad. Es decir, que estemos llenos de bondad, de benevolencia, de generosidad, de gracia y de otros tantos valores que pertenecen al Reino de Dios. ¿Conoces los dos mandamientos más grandes? “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Éste es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22:37-39). ¡Ellos solos resumen la ley entera! Amar a Dios es amar al prójimo, y eso es lo que Dios nos llama a hacer. Que andemos humildemente en la Presencia de nuestro Dios: “El temor de Jehová es enseñanza de sabiduría; y a la honra precede la humildad” (Proverbios 15:33). Jesús es nuestro modelo perfecto de humildad. ¡Sí, busca complacer a Dios haciendo lo que es justo delante de Él! “Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia” (Isaías 58:8). Dios desea que busques Su Reino y Su justicia, que hagas lo que es agradable delante de Él. Querido(a) amigo(a), hoy te invito a que te tomes un tiempo para pedir al Señor que te muestre qué es lo que Él espera de ti. Una vez que estés seguro(a) de que la respuesta que has recibido está en consonancia con la Palabra de Dios, solo te queda algo por hacer: ¡ponerte en movimiento! ¿Te apetece orar conmigo? “Señor, deseo hacer todo aquello que pidas, y ser agradable a Ti. Ayúdame a poner en práctica Tu palabra, a amar como Tú amas y a andar humildemente contigo. Hazme entender Tus deseos. Que en este día yo viva de acuerdo a Tu voluntad, y que pueda sentir Tu Presencia a mi lado. En el Nombre de Jesús. ¡Amén!” Gracias por existir, Éric Célérier

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). “El reino de Dios...” ¿Cómo podríamos definir el Reino de Dios? Es interesante que la expresión “Reino de Dios” o “Reino de los cielos” es mencionada más de 100 veces en la Biblia. Lo mismo pasa con otras dos palabras muy importantes: “Evangelio” (mencionada 90 veces) e “Iglesia” (mencionada más de 100 veces). Todos estamos convencidos de lo importante que es el Evangelio, la buena nueva de la salvación en Jesucristo. Estamos todos convencidos igualmente de lo importante que es la Iglesia, la esposa de Cristo. Pero pocos se dan cuenta de la importancia que tiene el Reino de Dios. En inglés la palabra “reino” es “kingdom” es decir “el dominio del rey”, y la etimología de la palabra “reino” refleja que es aquello “que pertenece a un rey”. ¡Jesús es el Rey! Y Su Reino no se parece a ningún otro reino ni dominio sobre esta tierra. “Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Romanos 14:17). Cuando Jesús nos pide que busquemos primeramente el Reino de Dios, nos invita en realidad a que busquemos a Aquél que representa dicho Reino, con todos los valores que comporta: la justicia, la paz, el amor, la humildad, la bondad, la dulzura, etc,... En este día, deseo que puedas ser más consciente de que perteneces a este Reino, en el que Jesús es tu buen y maravilloso Rey, y en el que reinan la paz y la justicia. Querido(a) amigo(a), no solamente formas parte de este Reino, sino que eres además coheredero(a) de este Reino. Eres el/la hijo(a) querido(a) del Rey, Él te ama y te llama por tu nombre. Tienes un sitio en Su mesa, y te promete innumerables tesoros, tanto materiales como espirituales. ¡Querido(a) amigo(a), en Jesucristo, todo es tuyo! “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” (Romanos 8:17). Por lo tanto, busca primeramente al Rey de este Reino y aquello que proviene de Su corazón, y todas las demás cosas te serán dadas por añadidura. Gracias por existir, Éric Célérier

Aquellas ocasiones en las que has deseado comenzar una nueva etapa en tu vida, ¿te has enfocado en aquello que es más necesario para alcanzar tu objetivo? ¿Le has dado prioridad? “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). “Primeramente...” significa “en primer lugar”, indica prioridad. La palabra griega para principio es “protón”. A nivel científico, el protón es una partícula situada en el núcleo del átomo. ¿Y sabías qué? Ese protón posee una carga eléctrica positiva. El Creador es siempre anterior a la creación. Él es el principio, y Él es también el fin: “Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último” (Apocalipsis 22:13). Reflexiona sobre cuáles son aquellas cosas que pones en primer lugar en tu vida, aquello a lo que le das prioridad. ¿Actúas como si Dios ocupara el primer lugar: en tus relaciones? en tu vida familiar? en tus sueños y proyectos? en la manera en que te tratas a ti mismo? Jesucristo es el “protón” divino. Él es el centro, el núcleo alrededor del cual nuestra vida debe girar. ¡Él nos da esa energía positiva que nos hace tanta falta! La Biblia dice que “[Dios] da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen” (Romanos 4:17). Así es cómo Dios actúa en nuestra vida. Cuando Dios habla, la creación entera se pone en movimiento para obedecerle. Cuando ponemos primero a Dios frente a todo lo demás, le damos libertad para que Él cree nuevas cosas en nuestra vida, para que las llame a existencia. Querido(a) amigo(a), te animo a poner a Dios en el centro de todo lo que hagas y de todo lo que deseas: que Él sea tu prioridad, el centro de tu ser, el centro de tus sueños, el centro de tus proyectos. Te invito a orar conmigo: “Señor, quiero darte el primer lugar en mi vida. Desde el momento en el que me levanto haz que mis pensamientos se vuelvan hacia ti para que pueda poner todo en Tus manos. Tú conoces mis sueños y mis proyectos. A partir de hoy, te cedo el primer sitio para que puedas actuar plenamente en mi vida. En el Nombre de Jesús, ¡Amén!” Gracias por existir, Éric Célérier

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). “Mas buscad…” Todos buscamos alcanzar nuevas metas, y tenemos el deseo de ser felices, de tener éxito profesional y personal, de tener buena salud, de extender nuestros límites… Te invito a que te hagas esta pregunta hoy: ¿Qué buscas? ¿Buscas: construir un matrimonio equilibrado y feliz? criar bien a tus hijos y guiarles para que conozcan a Jesús? prosperar en tus asuntos profesionales? profundizar en tus amistades? satisfacer las necesidades de tu familia? En definitiva, ¿buscas ser feliz? Todas estas cosas son buenas, y Dios desea dártelas: Él te anima a que las busques. De hecho, Su voluntad es que hagas de Él la fuente de donde proceden todas tus bendiciones. Muy a menudo pensamos que la felicidades es algo exterior a nosotros, y que depende de nuestras circunstancias. Pensamos: “cuando tenga todas estas cosas, entonces seré más feliz…”. Pero Dios desea enseñarnos que solo Él es que nos puede dar la verdadera felicidad. Es por eso que es a Él a quien tenemos que buscar primeramente. Cuando Jesús dio su primer sermón, “el Sermón del Monte” (Mateo 5:1-48), habló nueve veces acerca de la felicidad. La palabra para “Feliz”, “bendecido”, “bienaventurado” en griego es “makarios”, y hace referencia a un estado que no puede ser alcanzado completamente sino a través de una relación profunda con el Creador de nuestra alma. En Dios estás completo (mira Colosenses 2:10), y en Él vives, te mueves y existes (mira Hechos 17:28). ¡Te invito a que Le busques apasionadamente y a qué te dejes encontrar por Él! Dios desea revelarse más a ti, porque de hecho Él es el que te buscó primero. Gracias por existir, Éric Célérier PD: Estos textos han sido extraídos de Un Milagro Cada Día, un email alentador que escribo y envío diariamente a miles de personas. Si quieres recibir cada día este mensaje de aliento en tu correo electrónico, puedes suscribirte en este enlace. Además, al suscribirte recibirás el libro electrónico “10 claves para volver a conectarte con Dios”, el cual te ayudará a profundizar en tu comunión con Dios.



