
La historia comienza ubicando al lector en una aldea, Betania, donde viven dos hermanas, Marta y María. El núcleo familiar constituido por María, Marta y Lázaro, era visitado por Jesús con frecuencia. Toda vez que visitaba Betania, se detenía en la casa de ellos, ya que les unían grandes lazos de amistad. El autor del libro recuerda a los lectores que María en una ocasión anterior había derramado un perfume muy costoso sobre el Señor y lavado sus pies con sus cabellos. Esta mención es un ejemplo de que toda acción positiva que hacemos, cada día, está siempre presente en la mente de Dios. Nuestro Padre celestial no se olvida del bien que hacemos y a su tiempo cosecharemos el fruto de nuestras acciones, sea en este siglo o en el venidero.
Lázaro enferma y las hermanas envían un mensajero al Señor para notificarle de la enfermedad de su hermano, en especial, porque saben que él ama mucho a Lázaro. En este pasaje la palabra griega corresponde al amor filial, al amor que existe entre los miembros de una familia. En otras palabras le estaban diciendo, Lázaro, al que amas como a un hermano, ha enfermado y se ve muy mal.
Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella. Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba. (versos 4-6)
Cuando los mensajeros traen la noticia a Jesús, él inmediatamente les indica que esta situación difícil que atraviesa Lázaro no es para muerte. Es una situación donde Jesús mostrará que es el Hijo de Dios y a través de ello dará gloria a su Padre. El autor vuelve a indicar que Jesús amaba a todos los miembros de esta pequeña familia. No importa cuan pequeños seamos, Jesús nos ama. El Señor no se puso ansioso, no se desesperó ni angustió. Al contrario, confiado en que tenía control sobre la situación, se quedó dos días más en el lugar donde estaba. ¿Qué desilusión para los mensajeros? Posiblemente, ellos esperaban que Jesús saliera corriendo para la casa de Lázaro, sin embargo, decidió quedarse dos días más donde estaba. Son muchas las instancias donde lo que esperamos que Dios haga no es lo que él entiende que debe hacer; puesto que no es lo mejor. Hay situaciones que nos producen mucha tristeza y quizás angustia, sin embargo son para la gloria de Dios. Tenemos que aprender a confiar en que Dios tiene cuidado de nosotros y que a su debido tiempo intervendrá y proveerá para resolver la situación difícil en la que nos encontremos.
Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle. Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, sanará. Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro; y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño. Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto; y me alegro por vosotros, de no haber estado allí, para que creáis; mas vamos a él. (versos 11-15).
Pasados los dos días, Jesús decide ir a la casa de Lázaro. En este momento ya Lázaro ha muerto y Jesús dice a los apóstoles que va a despertarlo. En este contexto Jesús no se refiere al sueño sino a la muerte física; donde el alma se separa del cuerpo físico. Jesús dice a los apóstoles que se alegra por ellos, de no haber estado cuando Lázaro convalecía. ¿En que sentido se alegra por ellos? Si hubiese estado allí, lo habría sanado y Lázaro no habría muerto. Este milagro de sanidad no les habría impactado mucho puesto que sería uno más de los que ya había realizado. Sin embargo, levantarlo de su tumba, cuatro días después de muerto, haría un huella inolvidable en la vida de los que presenciaron el evento y en especial en la vida de los discípulos. ¿Quién es este que ni aún la muerte lo puede detener? La resurrección de Lázaro sería un evento que solidificaría la fe de los apóstoles; evento que apuntaría hacia la realidad de que Jesús es el Hijo de Dios.
Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro. Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios; y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano. Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa. Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. (versos 17-22)
La casa estaba llena de gente puesto que todos amaban mucho a esta familia. Marta sale al encuentro del Maestro y le dice “Señor si hubieras estado aquí mi hermano no habría muerto.” Posiblemente, algunas personas pensaron que había llegado muy tarde. El cuerpo de Lázaro había iniciado su proceso de descomposición. Pero, ¿llegó tarde el Señor? La respuesta es simple y sencilla, no. Él estuvo y estaba con la familia en todo el proceso de la enfermedad y muerte de Lázaro. Por esta razón, cuando le fueron a dar la noticia, el dijo, “No es de muerte sino para la gloria de Dios”. ¿Cuántas veces hemos llegado a pensar que no está? Sin embargo, nos está guiando paso a paso. Marta reconoce que si Jesús hubiese estado presente físicamente, Lázaro no habría muerto. Luego declara con toda seguridad “pero aún así estoy convencida de que todo lo que le pidas a Dios te será concedido”. Que convicción profunda tiene esta mujer.
Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo. (versos 23-27)
En Juan 5:29, el apóstol indica que hay dos resurrecciones; “los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida (primera resurrección); mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación (segunda resurrección)”. La primera resurrección comienza en el rapto de la iglesia y termina al final de la gran tribulación. La segunda resurrección ocurre al final del milenio, donde los que no creyeron a la verdad, serán separados de Dios por toda la eternidad. Jesús dice a Marta, no me refiero a la primera resurrección, me refiero a que “Yo soy la vida” y por tanto, él resucitará ahora, porque así lo deseo. Ningún ser humano ha dicho cosa semejante, sólo el Hijo de Dios tiene autoridad para hacerlo. Varios escritores, entre ellos C.S. Lewis, han señalado que para hacer declaraciones como la anterior, y de hecho hizo muchas de este tipo; Jesús tenía que ser el Hijo de Dios, de lo contrario, sería un mentiroso, un manipulador y por consiguiente un mal maestro. Sin embargo, su nacimiento sobrenatural, su ejecutoria perfecta durante sus 33 años de vida y su resurrección de entre los muertos indica que él es en verdad el Hijo de Dios. Luego el Señor hace una promesa para nosotros “todo el que vive y cree en mí, no morirá eternamente.” Esta es la promesa de vida eterna que Dios nos ha hecho. Jesús le pregunta ¿lo crees? Y ella le contesta, sí tú eres el Hijo de Dios.
Jesús todavía no había entrado en la aldea, sino que estaba en el lugar donde Marta le había encontrado. Entonces los judíos que estaban en casa con ella y la consolaban, cuando vieron que María se había levantado de prisa y había salido, la siguieron, diciendo: Va al sepulcro a llorar allí. María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano. Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió, y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve. Jesús lloró. Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba. (versos 30-36)
Marta avisa a María, y ésta fue a ver al Maestro que todavía no había entrado a la aldea. Y cuando llegó a donde estaba se arrodilló llorando y dijo “Señor si hubieras estado aquí mi hermano no habría muerto.” Ambas, Marta y María estaban convencidas de que si Jesús hubiese estado con ellos, Lázaro no habría muerto. Esta familia estaba convencida de que Jesús sanaba a los enfermos, no importa cuán compleja fuera la enfermedad. Cuando Jesús vio llorando a María, junto a los judíos que vinieron con ella, que también lloraban, se conmovió profundamente en el espíritu, se entristeció y lloró. Las lágrimas de Jesús fueron reconocidas como fruto del amor que tenía por la familia y por Lázaro. El Maestro ama a sus discípulos y se entristece cuando los ve sufrir como en esta ocasión.
Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego, haber hecho también que Lázaro no muriera? Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima. Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir. Entonces muchos de los judíos que habían venido para acompañar a María, y vieron lo que hizo Jesús, creyeron en él. (versos 37-46)
La gente decía ¿No podía éste, que abrió los ojos del ciego, haber evitado también que Lázaro muriera? Claro que sí, esa fue la posición que sostuvieron Marta y María. Jesús dijo: Quitad la piedra. Marta, hermana del que había muerto, le dijo: Señor, ya hiede, porque hace cuatro días que murió. Esta declaración se puede interpretar como que en el momento de la verdad, Marta tuvo duda. Jesús le dijo: ¿No te dije que si crees, verás la gloria de Dios? Jesús no la trata con reproches, por el contrario, le recuerda lo que ya le había dicho, si crees en mí verás la gloria de Dios. Jesús alzó los ojos a lo alto, y dijo: Padre, te doy gracias porque me has oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que me rodea, para que crean que tú me has enviado. Jesús no tenía que decir nada, sólo tenía que ordenar; Lázaro ven fuera. Sin embargo, conociendo la debilidad de los presentes, habló al Padre para recordarles que fue él quién lo envió y por consiguiente, siempre lo escucha y apoya.
Jesús siempre llega en el momento adecuado para edificar y aumentar la fe, no de unos cuántos, sino la de muchos. “Entonces muchos de los judíos que habían venido para acompañar a María, y vieron lo que hizo Jesús, creyeron en él.”

Hablar de ese tema, es un tema extenso que no podría plasmarlo del todo en un solo día. Sin embargo, te invito a que vivas en esta sintonía. Un corazón en llamas es todo aquel que está siendo consumido por un amor por el regreso de Jesús. En la Biblia hay muchos versículos que hablan acerca del regreso del Mesías, sin embargo, este día solamente quiero dejarte con este concepto. Preparemos el camino de Aquel que regresará por su iglesia, y esto no es un tema de miedo, sino de amor, porque la Biblia menciona que el amor echa fuera el temor. Yo no puedo tener temor de lo que va a suceder porque estoy confiado y seguro en que Dios me ama. Cuando yo lo veo de esta manera, vivo más confiado en el regreso de Cristo, por más trágico que pueda tornarse el mundo. Él está preparando la mesa para cada uno de nosotros. Así que, solamente nos queda hacer dos cosas, preparar el camino y clamar: VEN. Esta preparación no termina, esta preparación nos sigue transformando de Gloria en Gloria, seguimos viendo a Jesús y caemos rendidos ante su gloria. Sin embargo, vivir esperándolo es vivir con propósito, no podemos imaginarnos una vida cristiana, sin la promesa de qué él regresará. Y por último, tal vez ese tema te cause un poco de temor todavía. Pero quiero dejarte con este regalo: Si tú fuiste sellado con el Espíritu Santo, tienes garantía de que va a regresar por ti, el amado Cristo Jesús, porque el Espíritu y la Novia dicen: Ven.

No podemos dejar de lado la parte en la que el Señor trabaja de una manera íntima con nosotros. En el Antiguo Testamento, vemos simbólicamente estos velos que separaban a las personas de Dios. Pero a través del sacrificio de Cristo Jesús, ese velo fue retirado no por obras, sino por gracia de Cristo en nuestra vida. Bajo esta premisa, entonces nosotros no tenemos algo que nos impida contemplar a Cristo Jesús, al contrario, es el Padre, quien toma la iniciativa de acercarse a su pueblo. El capítulo está hablando de cómo el pueblo de Israel tiene un velo que no ha sido retirado a causa de aquellos que siguen bajo la ley. Sin embargo, a la iglesia nos rodea una gloria diferente, una gloria de la cual nos dice que somos transformados, viendo a Dios con un rostro descubierto. En pocas palabras, gracias al sacrificio de Cristo Jesús en la cruz es que nosotros podemos contemplar a Dios de una manera distinta, y ese mismo reflejo de su gloria es el mismo reflejo que nos transforma día tras día. Así que, amado/a, te invito a que puedas ver la gloria de Dios en tu trabajo, en tu escuela, en tus negocios, en tu empresa, en tu familia, con tus amigos, con tu esposa, con tus hijos, con tus papás. Y cada vez que veas esa gloria, verás que eres transformado día a día. De esta manera, no podemos ser igual.

Siguiendo con el dia anterior; un corazón examinado traerá consigo una plenitud en Cristo Jesús irrevocable. Es decir: cuando mi corazón está expuesto a él, estoy confiado que él conoce todo de mí, desde mis intenciones hasta mis deseos. Una vez que yo anhele conocerlo más y más, mi corazón será llenado. Nada de lo que el mundo pueda ofrecerme podrá llenarme y ningún tipo de emoción negativa podría llenar mis deseos. Cuando entiendo esto puedo vivir confiado en que él me ha llenado en todas las áreas. Cristo llena la iglesia con su presencia, dones y poder. Sólo en Cristo tenemos plenitud. Cuando mis ojos se llenan de su gloria no puedo tener ojos en ninguna otra cosa que no sea su hermosura. El apóstol Pablo lo declara así: "Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra" (Colosenses 3:2 RVR1960). Mi deseo es que hoy puedas decirle a Jesús: "Mi deseo es poder verte de tal manera que pueda ser lleno. Que nada en este mundo pueda saciarme más que tu gloria y majestad con la que estás sentado a la diestra del Padre". Así que cuando Él te llamó a su gloria eterna, también te estaba preparando un baquete espiritual tan amplio para que no tuvieras que buscar comida del mundo; porque en la casa de tu Padre preparó alimento para ti.. ¡Ven, siéntate y come en la mesa con el Rey!

En la vida de David podemos encontrar un suceso que él vivió por 15 a 20 años. Durante este tiempo un hombre, que era el Rey Saúl, lo persiguió, maldijo y quiso asesinarlo. Literalmente el Rey Saúl tenia un escuadrón de 3000 hombres buscando a David con el principal objetivo de matarle. Y durante todo este acontecimiento, David tuvo la oportunidad de asesinar a su perseguidor pero no lo hizo (1 Samuel 24:1-7). El Rey Saúl entró a una cueva para hacer sus necesidades pero él no sabía que David estaba allí junto con sus hombres. Estos le dijeron a David que era su oportunidad para tomar la vida del Rey Saúl pero David dijo: 1 Samuel 24:6 "[6] y dijo a sus hombres: —¡Que el Señor me libre de hacerle al rey lo que ustedes sugieren! No puedo alzar la mano contra él, porque es el ungido del Señor" (NVI). Fuera lo que fuera, David se sujetó y respetó al Rey Saúl porque él honraba a su autoridad. David tenia un corazón - Humilde - Puro - De arrepentimiento - De honra Y, ¿cómo fue que a pesar de todo, de que fue perseguido y maldecido por el Rey Saúl, él jamás levantó mano contra su vida, al contrario le pagó bien por mal? Podemos ver cómo es que en el Salmo 26:2 David le dice al Señor: "[2] Examíname, Señor, ¡ponme a prueba!, purifica mi corazón y mi mente" (NVI). Necesitamos ser examinados para poder ser purificados. Necesitamos un corazón limpio, recto y enfocado para poder decirle al Señor que nos examine. Tenemos un claro y grande ejemplo en la vida de David en cómo sí se puede perdonar a las personas que nos agreden, nos juzgan o lastiman y cómo debemos honrar y cuidar a las personas que no nos aceptan. Nosotros vivimos adversidades día a día en nuestra escuela, trabajo, familia, etc. Pero la historia de David nos enseña que sin importarle nada, él solo pide estar en la presencia de Jehová y poder contemplarlo. Necesitamos tener un corazón como el de David. Un corazón que no pidió venganza u oportunidad para hacer su voluntad, sino un corazón, que no importando la situación, lo que sintiera o pensara, sólo pidió estar en casa de Jehová todos los días para poder contemplar su infinita hermosura. -Noemi Hernández

Unos ojos que apuntan a Jesús traerán consigo un corazón en llamas. Y es que es imposible no hablarte de lo que sucede con tu corazón después de que tus ojos vean la hermosura de Jesús. Tal vez, en algún punto de tu vida has vivido alguna experiencia que te ha cambiado la vida. Puede ser la pérdida de un ser querido, de alguna mascota, algún accidente, o algo que no sea tan trágico. Con mucha seguridad te puedo decir que la mayoría de personas tenemos algún suceso que nos ha cambiado la manera de ver las cosas o incluso la vida. Pero cuando hablamos de cosas del espíritu, hablamos de algo que tenemos que ver con nuestros ojos físicos o espirituales. En otras palabras; te animo ampliamente a que puedas pedirle al espíritu que use "tus ojos espirituales o de fe" para que pueda darte una revelación más completa de la persona de Jesús. Alguien que ve a Jesús no puede seguir con su vida habitual. Apocalipsis lo describe así: -"Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y Él puso su mano derecha sobre mí, diciendo: No temas, yo soy el primero y el último" (Ap 1:17 RVR1960). Juan caminó junto con Jesús, Juan también lo vio transfigurado en un Monte, él conocía perfectamente a Jesús, pero cuando lo vio envuelto en gloria, cae desmayado como si de un muerto se tratase. Amados, contemplar a Jesús tiene que ver con que no podríamos soportar verle en gloria sin caer rendidos ante él, contemplarlo para que siempre permanezcamos humillados ante él, con un deseo ardiente de seguir viéndole día tras día. Unos ojos que ven, es un corazón que arde.

En los últimos dos días, hemos compartido las características esenciales para amar y entender el amor. Amar es dar; amar es volver a nuestra fuente. Hoy, quiero recordaros que el amor implica que te ames a ti mismo. Mateo 22:39 dice, "Ama a tu prójimo como a ti mismo". ¿Cómo podemos amar a otros si no tenemos amor por nosotros mismos? No funciona. En muchas ocasiones he visto a personas maltratando a otros, o recibiendo el maltrato, y me pregunto: ¿Quién te ha dejado caer? Aunque la pregunta parezca un poco fuera de contexto, te invito a un viaje al Antiguo Testamento, que nos cuenta la historia de Mefiboset. Mefiboset era el nieto del Rey Saúl, y vivía en la ciudad de Lodebar, que originalmente quería decir sin orden, o sin líder o gobierno. Mefiboset estaba en esta ciudad porque tenía una deficiencia en sus piernas. Cuando tenía cinco años de edad, alguien que le cuidaba, le dejó caer al suelo, lo que le causó que se quedase en esa condición de minusvalía. Estaba en un estado de abandono y olvido. Cuenta la historia que el Rey David buscaba a un descendiente del Rey Saúl para mostrar misericordia, y lo hizo con Mefiboset. Te llevo a ese pequeño viaje al Antiguo Testamento porque el amor propio es vital para que expresemos amor a los demás. Muy a menudo vemos a personas que son rudas por naturaleza, sin saber el porqué son así. Sin embargo, nuestra labor es amarles y orar por su bienestar. En nuestro caso, a veces podemos encontrarnos nosotros mismos en este Lodebar, un lugar sin orden, sin un líder, y sin un gobierno, porque alguien nos ha dejado caer. A menudo vivimos en este estado sin hacer una pausa y sanar, lo que nos hace vernos a nosotros mismos como indignos de amor. No te estoy haciendo creer que puedes hacerlo todo solo y que eres la persona más importante del mundo; ¡adelante! Somos importantes, pero nuestra dependencia de Dios nos permite ser completamente capaces de amar porque Él nos amó primero. El versículo no nos dice ama a tu prójimo, y si te sobra algo de espacio, ámate a ti mismo; dice ama al prójimo COMO te amas a ti mismo. Mi pregunta para ti hoy es: ¿Te amas a ti mismo como eres? ¿Qué areas de tu vida necesitan ser transformadas para que te ames a ti mismo y a otros de manera sana? Contestar estas preguntas pueden llevarte a hacer cambios, ajustes y esfuerzos. Pero créeme, merece la pena cada momento que te dedicas a amarte a ti mismo como Dios te ama. No podemos dar de aquello que no tenemos. Mi siguiente pregunta para ti es: ¿Quién te ha dejado caer? Debes perdonar a aquellos que te hicieron daño para empezar tu propio proceso de cura y así ver que Dios ha puesto en ti todo lo necesario para que puedas reflejar su amor y bondad. Te invito a invertir tiempo en conocerte a ti mismo, mostrar gracia para contigo mismo, amarte y recordarte que si hay aliento en ti, todavía hay propósito. El hecho de que alguien te haya dejado caer no te impide alcanzar tu propósito; al contrario, Dios utiliza esos momentos y desafíos para equiparte para ayudar a los demás.

En medio de la euforia y el confeti que inundaron las calles de Seattle tras la victoria en el Super Bowl, el gerente general de los Seattle Seahawks, John Schneider, protagonizó uno de los momentos más comentados del desfile campeón. Mientras miles de aficionados celebraban el título histórico del equipo, Schneider sorprendió a la multitud al lanzar pequeñas figuras de Jesús con la frase “Jesus ❤️ You” (Jesús te ama). El gesto tomó por sorpresa a muchos asistentes, quienes rápidamente comenzaron a grabar el momento con sus teléfonos, haciendo que las imágenes se volvieran virales en cuestión de horas. En redes sociales, el acto ha generado una ola de reacciones positivas a nivel nacional. Muchos fanáticos destacaron que, más allá del fútbol americano y la celebración deportiva, el mensaje transmitía esperanza, fe y amor en un evento que reunió a familias completas. Para algunos, fue un recordatorio de gratitud y valores en medio del éxito deportivo. El desfile, que ya era motivo de orgullo para la ciudad, terminó convirtiéndose también en una conversación sobre fe y liderazgo. Independientemente de las distintas opiniones, lo cierto es que el gesto de Schneider añadió un toque inesperado y profundamente simbólico a una celebración que quedará marcada en la memoria de los aficionados.

"Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido". 1 Corintios 13:1 NVI Hace unos meses, visitamos distintos países con mi familia, y en uno de esos lugares hablaban una lengua desconocida para mi. Fue intimidante escuchar a personas a mi alrededor teniendo conversaciones que no entendía. Oírles o pedirles información fue todo un desafío. Gracias a la excelente tecnología, pude escanear señales y textos y convertirlos al inglés. Eso me hizo recordar que a veces el amor se convierte en una lengua desconocida cuando no conocemos su fuente. A veces, vamos por la vida como yo fui en aquel viaje, con mi escáner, intentando descifrar todo o donde deberíamos ir, cuando se trata de amar a otras personas. El escáner me permitió entender los textos pero no me hizo hablar la lengua. Conocer la fuente de amor implica conocer a Dios. Hay muchas maneras de demostrar amor hacia otros, pero sin tener una relación con Dios, estaremos intentando descifrar por nuestra propia fuerza qué deberíamos hacer o cómo demostrar ese amor. Una de las características de aquellos que siguen a Jesús es el amor. Qué importante es recordar las palabras de Jesús, cuando dijo que todos sabrían que somos sus discípulos por esto: si os tenéis amor los unos a los otros. A menudo nos preguntamos por qué la gente no quiere saber nada del cristianismo. ¿Será que no nos conocen por el amor? ¡Ay! Creo que uno de los mayores desafíos que he tenido en el ministerio es recorodar a las personas que debemos amar por encima de todas las cosas, y para eso, no podemos amar por nuestra propia fuerza, por nuestra interpretación del amor. El amor está por encima de las reglas; el amor está por encima de los cambios. De hecho, podría decir que sin amor, no verás ningún cambio. Los que aman como Jesús consiguen realmente tener un impacto más duradero en la vida de los demás que los que exigen vivir como Jesús. Hoy, mi invitación es para que regreses a la fuente de todo amor para expresar ese amor por el que seremos conocidos. Pídele a Dios ideas creativas para amar a aquellos que necesitan ver ese amor en evidencia. Invítalos a almorzar, envíales un mensaje de gratitud y bendice sus vidas de manera que hagan eco genuino de que el amor de Dios es constante y se manifiesta en tu vida; de esta manera, puedes dar a conocer a Cristo a los demás.

El amor es uno de los temas más comunes en textos, libros, canciones, y mucho más. La mayoría de nosotros seríamos expertos, ya que es un concepto tan familiar. Sin embargo, es un tema de los que más se habla y escribe justamente porque es uno de los conceptos sobre los que la mayoria de nosotros tiene más conflicto, dudas e historias de alegria y dolor. Por mi propia personalidad, siempre he sido considerado una persona que ama fácilmente. Sin embargo, he tenido momentos en los que el amor se transformó en uno de mis mayores desafios. El amor es una de las razones por las que las relaciones se establecen; la falta de amor es un motivo frecuente de ruptura. ¿Cómo hemos llegado a eso? La respuesta es que el amor implica dar. En la palabra de Dios, encontramos uno de los versículos más conocidos, que dice: "Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna". Juan 3:16 Cuando Dios amó al mundo, DIÓ a su único hijo. Por naturaleza, estamos inclinados a pensar en nuestro bienestar, confort y beneficio. Nuestro enfoque se convierte en un enfoque introspectivo (hacia nosotros mismos), y perdemos de vista la esencia del amor. El amor DA, lo que implica que nuestra atención se proyecta hacia los demás. El amor da a pesar de las circunstancias; el amor da a pesar de los conflictos, y el amor continúa a pesar de las heridas. Dios no necesitaba dar a su hijo, pero quiso demostrar su amor por nosotros de manera tangible. Como su creación, no hicimos nada para ganar su amor; Él solo amó. No nos ama a partir de cierto momento en el que alcanzamos un determinado nivel de madurez para recibirlo. Él dio a su ÚNICO hijo para demostrarnos su inmenso amor por nosotros. Cuando se me desafió a amar a quienes me lastimaban, recuerdo que Dios me guió a orar por esas personas como oramos por quienes amamos profundamente. Oré por ellos, por su familia, por su trabajo, por sus finanzas, por su bienestar, por su salud emocional y espiritual. Mi perspectiva hacia ellos cambió por completo porque Dios me permitió ver que no se trata de si eran dignos de recibir amor o no, sino de que todos lo necesitamos. Por desgracia, en medio del dolor, nos negamos a darlo o a recibirlo. Todos, incluso los que nos hacen daño, somos vulnerables y necesitamos que alguien nos ame. Estamos constantemente llamados a dar, a amar, sin esperar que aquellos que trajeron dolor a nuestras vidas cambien, sino con la certeza de que nuestro amor puede impactar a sus vidas. Hoy, quiero desafiarte a intencionadamente tomar 3 minutos para orar por las vidas de las personas que te han hecho daño y a clamar por ellos como harías por aquellos que para ti son fáciles de amar. Pídele a Dios que satisfaga sus necesidades, clama por milagros y clama por ver a Jesús manifestado en sus vidas. Estoy seguro de que en cuanto termines esa oración, serás capaz de verlos de manera diferente; serás capaz de entender que el amor se hizo tangible en tu propio corazón, y serás transformado para poder transformar a aquellos a tu alrededor.

Dicen que una imagen vale más que mil palabras. Cada vez que hojeamos los álbumes de boda, las paredes llenas de fotos familiares o las redes sociales, vemos caras sonrientes. Si adivinaras cómo es la vida de esas personas sonrientes, podrías suponer que siempre son felices. ¿A que sí? ¿Pero qué pasa en esos días, semanas y meses en medio de esas imágenes? Las "mil palabras" que una foto representa están llenas de gozo, paz y esperanza, pero en medio de esas imágenes existe drama, frustración, y tristeza en cada persona y en las experiencias de dichas relaciones. Por mucho que quisiéramos esperar que nuestras relaciones sean inmunes a tales obstáculos, todo tipo de relación enfrenta desafíos. ¿Crees que esos momentos intermedios pueden hacer que nuestras relaciones sean más dulces? Son los desacuerdos por los que has pasado los que te hacen apreciar, e incluso cultivar, los tiempos de paz. Es el cuidado de un amigo enfermo lo que te hace agradecer los días de salud. Es el saldo de una cuenta que se acerca a un solo dígito lo que trae gratitud en tiempos de abundancia. Pero eso no es todo lo que los intermedios pueden hacer. El entremedio, hace morada para que aprendamos cómo amar con el tipo de amor descrito en 1 de Corintios 13. Es fácil ser pacientes, bondadosos, desinteresados y perdonadores cuando los tiempos son buenos. Sin embargo, se necesita amor real en los días intermedios en los que preferimos ser impacientes, enojosos, egoístas e implacables. Este amor intermedio de 1 Corintios 13 no surge de la noche a la mañana. Llega con todo el tiempo y las pruebas entre los momentos perfectos. Llega cuando aprendemos a amar desinteresadamente, como Jesús. ¿Es ése el tipo de amor que quieres en tus relaciones? Entonces abraza el intermedio y sigue leyendo para conocer los objetivos bíblicos reales de las relaciones de 11 personas muy diferentes. Ora: Dios, dame el coraje para dar y perseguir el amor verdadero en mis relaciones sin importar a lo que se enfrenten.



