La historia comienza ubicando al lector en una aldea, Betania, donde viven dos hermanas, Marta y María. El núcleo familiar constituido por María, Marta y Lázaro, era visitado por Jesús con frecuencia. Toda vez que visitaba Betania, se detenía en la casa de ellos, ya que les unían grandes lazos de amistad. El autor del libro recuerda a los lectores que María en una ocasión anterior había derramado un perfume muy costoso sobre el Señor y lavado sus pies con sus cabellos. Esta mención es un ejemplo de que toda acción positiva que hacemos, cada día, está siempre presente en la mente de Dios. Nuestro Padre celestial no se olvida del bien que hacemos y a su tiempo cosecharemos el fruto de nuestras acciones, sea en este siglo o en el venidero.

Lázaro enferma y las hermanas envían un mensajero al Señor para notificarle de la enfermedad de su hermano, en especial, porque saben que él ama mucho a Lázaro. En este pasaje la palabra griega corresponde al amor filial, al amor que existe entre los miembros de una familia. En otras palabras le estaban diciendo, Lázaro, al que amas como a un hermano, ha enfermado y se ve muy mal.

Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella. Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba. (versos 4-6)

Cuando los mensajeros traen la noticia a Jesús, él inmediatamente les indica que esta situación difícil que atraviesa Lázaro no es para muerte. Es una situación donde Jesús mostrará que es el Hijo de Dios y a través de ello dará gloria a su Padre. El autor vuelve a indicar que Jesús amaba a todos los miembros de esta pequeña familia. No importa cuan pequeños seamos, Jesús nos ama. El Señor no se puso ansioso, no se desesperó ni angustió. Al contrario, confiado en que tenía control sobre la situación, se quedó dos días más en el lugar donde estaba. ¿Qué desilusión para los mensajeros? Posiblemente, ellos esperaban que Jesús saliera corriendo para la casa de Lázaro, sin embargo, decidió quedarse dos días más donde estaba. Son muchas las instancias donde lo que esperamos que Dios haga no es lo que él entiende que debe hacer; puesto que no es lo mejor. Hay situaciones que nos producen mucha tristeza y quizás angustia, sin embargo son para la gloria de Dios. Tenemos que aprender a confiar en que Dios tiene cuidado de nosotros y que a su debido tiempo intervendrá y proveerá para resolver la situación difícil en la que nos encontremos.

Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle. Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, sanará. Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro; y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño. Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto; y me alegro por vosotros, de no haber estado allí, para que creáis; mas vamos a él. (versos 11-15).

Pasados los dos días, Jesús decide ir a la casa de Lázaro. En este momento ya Lázaro ha muerto y Jesús dice a los apóstoles que va a despertarlo. En este contexto Jesús no se refiere al sueño sino a la muerte física; donde el alma se separa del cuerpo físico. Jesús dice a los apóstoles que se alegra por ellos, de no haber estado cuando Lázaro convalecía. ¿En que sentido se alegra por ellos? Si hubiese estado allí, lo habría sanado y Lázaro no habría muerto. Este milagro de sanidad no les habría impactado mucho puesto que sería uno más de los que ya había realizado. Sin embargo, levantarlo de su tumba, cuatro días después de muerto, haría un huella inolvidable en la vida de los que presenciaron el evento y en especial en la vida de los discípulos. ¿Quién es este que ni aún la muerte lo puede detener? La resurrección de Lázaro sería un evento que solidificaría la fe de los apóstoles; evento que apuntaría hacia la realidad de que Jesús es el Hijo de Dios.

Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro. Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios; y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano. Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa. Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. (versos 17-22)

La casa estaba llena de gente puesto que todos amaban mucho a esta familia. Marta sale al encuentro del Maestro y le dice “Señor si hubieras estado aquí mi hermano no habría muerto.” Posiblemente, algunas personas pensaron que había llegado muy tarde. El cuerpo de Lázaro había iniciado su proceso de descomposición. Pero, ¿llegó tarde el Señor? La respuesta es simple y sencilla, no. Él estuvo y estaba con la familia en todo el proceso de la enfermedad y muerte de Lázaro. Por esta razón, cuando le fueron a dar la noticia, el dijo, “No es de muerte sino para la gloria de Dios”. ¿Cuántas veces hemos llegado a pensar que no está? Sin embargo, nos está guiando paso a paso. Marta reconoce que si Jesús hubiese estado presente físicamente, Lázaro no habría muerto. Luego declara con toda seguridad “pero aún así estoy convencida de que todo lo que le pidas a Dios te será concedido”. Que convicción profunda tiene esta mujer.

Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo. (versos 23-27)

En Juan 5:29, el apóstol indica que hay dos resurrecciones; “los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida (primera resurrección); mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación (segunda resurrección)”. La primera resurrección comienza en el rapto de la iglesia y termina al final de la gran tribulación. La segunda resurrección ocurre al final del milenio, donde los que no creyeron a la verdad, serán separados de Dios por toda la eternidad. Jesús dice a Marta, no me refiero a la primera resurrección, me refiero a que “Yo soy la vida” y por tanto, él resucitará ahora, porque así lo deseo. Ningún ser humano ha dicho cosa semejante, sólo el Hijo de Dios tiene autoridad para hacerlo. Varios escritores, entre ellos C.S. Lewis, han señalado que para hacer declaraciones como la anterior, y de hecho hizo muchas de este tipo; Jesús tenía que ser el Hijo de Dios, de lo contrario, sería un mentiroso, un manipulador y por consiguiente un mal maestro. Sin embargo, su nacimiento sobrenatural, su ejecutoria perfecta durante sus 33 años de vida y su resurrección de entre los muertos indica que él es en verdad el Hijo de Dios. Luego el Señor hace una promesa para nosotros “todo el que vive y cree en mí, no morirá eternamente.” Esta es la promesa de vida eterna que Dios nos ha hecho. Jesús le pregunta ¿lo crees? Y ella le contesta, sí tú eres el Hijo de Dios.

Jesús todavía no había entrado en la aldea, sino que estaba en el lugar donde Marta le había encontrado. Entonces los judíos que estaban en casa con ella y la consolaban, cuando vieron que María se había levantado de prisa y había salido, la siguieron, diciendo: Va al sepulcro a llorar allí. María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano. Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió, y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve. Jesús lloró. Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba. (versos 30-36)

Marta avisa a María, y ésta fue a ver al Maestro que todavía no había entrado a la aldea. Y cuando llegó a donde estaba se arrodilló llorando y dijo “Señor si hubieras estado aquí mi hermano no habría muerto.” Ambas, Marta y María estaban convencidas de que si Jesús hubiese estado con ellos, Lázaro no habría muerto. Esta familia estaba convencida de que Jesús sanaba a los enfermos, no importa cuán compleja fuera la enfermedad. Cuando Jesús vio llorando a María, junto a los judíos que vinieron con ella, que también lloraban, se conmovió profundamente en el espíritu, se entristeció y lloró. Las lágrimas de Jesús fueron reconocidas como fruto del amor que tenía por la familia y por Lázaro. El Maestro ama a sus discípulos y se entristece cuando los ve sufrir como en esta ocasión.

Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego, haber hecho también que Lázaro no muriera? Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima. Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir. Entonces muchos de los judíos que habían venido para acompañar a María, y vieron lo que hizo Jesús, creyeron en él. (versos 37-46)

La gente decía ¿No podía éste, que abrió los ojos del ciego, haber evitado también que Lázaro muriera? Claro que sí, esa fue la posición que sostuvieron Marta y María. Jesús dijo: Quitad la piedra. Marta, hermana del que había muerto, le dijo: Señor, ya hiede, porque hace cuatro días que murió. Esta declaración se puede interpretar como que en el momento de la verdad, Marta tuvo duda. Jesús le dijo: ¿No te dije que si crees, verás la gloria de Dios? Jesús no la trata con reproches, por el contrario, le recuerda lo que ya le había dicho, si crees en mí verás la gloria de Dios. Jesús alzó los ojos a lo alto, y dijo: Padre, te doy gracias porque me has oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que me rodea, para que crean que tú me has enviado. Jesús no tenía que decir nada, sólo tenía que ordenar; Lázaro ven fuera. Sin embargo, conociendo la debilidad de los presentes, habló al Padre para recordarles que fue él quién lo envió y por consiguiente, siempre lo escucha y apoya.

Jesús siempre llega en el momento adecuado para edificar y aumentar la fe, no de unos cuántos, sino la de muchos. “Entonces muchos de los judíos que habían venido para acompañar a María, y vieron lo que hizo Jesús, creyeron en él.”
26 de marzo de 2026
En Edén, algo se rompió, una comunión de intimidad se vio interrumpida, se interpuso una espada revoloteando (Génesis 3:24) para impedir un acercamiento de las partes que habían sido pensadas como una convivencia por toda la eternidad. No es que Dios aborreciera lo que con tanto amor había creado, nuestra separación de Él fue por su amor, para que por nuestro pecado no muriésemos delante de su radiante santidad. Nuestro pecado se interponía, estorbaban nuestras transgresiones e impiedades. La solución fue juzgar, condenar y ejecutar el pecado. ¿Pero cómo hacerlo sin destruirnos? Dios lo preparó todo, desde el Antiguo Testamento se anunció la sustitución vicaria de una víctima, la expresión “el chivo expiatorio” tiene su origen en esa historia. Alguien cargó con la culpa, la condena, el juicio y la sentencia. Esa persona no eres tú, fue Jesús. Para ti solo queda la relación restaurada, el diseño original, el propósito primario. Como la respuesta a la pregunta número uno del Catecismo Menor de Westminster “¿Cuál es el fin principal del hombre? El fin principal de la existencia del hombre es glorificar a Dios, y gozar de él para siempre”. Oración: Señor Jesús, sé que ahora caminamos juntos, que eres mi amigo, mi hermano mayor, mi consejero, mi Señor y redentor. Ahora sé que no estoy solo, que nunca lo estuve, solo que no me había dado cuenta que tu deseo siempre fue que estuviéramos juntos. Gracias por amarme. En Cristo Jesús, amén.
25 de marzo de 2026
“¿Cómo puede un hombre nacer de nuevo?”, preguntaba Nicodemo a Jesús aquella noche cuando se encontró con Él en secreto. También a nosotros en ocasiones nos parece una locura hablar de una transformación, de un nuevo yo, sobre todo cuando a nuestro alrededor amigos y familiares nos miran de la misma manera, nos acusan de no haber cambiado nada, de ser los mismos. Pero la transformación es un proceso, vestirse del nuevo hombre, como lo señala el Apóstol Pablo, es algo que tenemos que hacer todos los días, los cambios toman tiempo, pero la semilla ya está en la tierra fértil de nuestro corazón. Todo comienza con la raíz, los frutos vendrán después. Son los fundamentos en el corazón de ese hombre o esa mujer, lo que determina el destino de tal persona. Necesitábamos un Extreme-Makeover. A mi esposa le encantan esos programas de remodelación donde la transformación de una casa toma de 6 a 7 semanas. Sin embargo, en nuestro caso ocurrirá a lo largo de lo que nos resta de vida. Lo importante es que ya comenzó, una nueva vida ha iniciado. Y puedo escuchar la voz de Jesús hablándote al corazón“No te dejaré hasta que haya hecho en ti todo lo que te he prometido” (Génesis 28:15). Esta promesa es para ti también, una nueva criatura, una nueva vida, no por algo que nosotros podamos lograr solos, sino por lo que Dios prometió hacer en ti y a través de ti. Oración: Padre, ahora entiendo que nacer de nuevo es una realidad que ha comenzado desde mi interior y que un nuevo corazón bombeará nueva vida al resto de mi ser y de todo lo que hago. Se que aún no soy lo que habré de ser, tu obra no está terminada, estoy en tu proceso y confió en tu destreza como artesano y en tu plan para mí. En el nombre de Jesús, amén.
24 de marzo de 2026
Los San Antonio Spurs han logrado un importante paso en su proceso de reconstrucción al proclamarse campeones de la South west Division 2026, dentro de la NBA El equipo texano mostró una notable evolución a lo largo de la temporada, combinando juventud, talento y disciplina en la duela, lo que les permitió imponerse sobre rivales como los Houston Rockets, Dallas Mavericks, Memphis Grizzlies y New Orleans Pelicans. Este título divisional representa no solo un logro deportivo, sino también una señal clara de que la franquicia está retomando protagonismo en la Conferencia Oeste, respaldada por un núcleo joven que ha respondido en momentos clave.
24 de marzo de 2026
Quizás has escuchado a personas hablar de una vida vieja y una vida nueva, hablar de un antes y un después, algunos se refieren a un evento como un parte aguas en sus vidas, pero nada puede igualar el momento en el que Jesús se encuentra con nosotros en nuestra ruina, nuestro quebranto y nuestra miseria. El estado del hombre lejos de Dios es una condición “menesterosa” (en términos bíblicos significa que no tiene lo necesario para vivir, pobre, vulnerable). Por eso la humanidad se siente perdida, en la búsqueda de su identidad, ausente de todo propósito y toda satisfacción verdadera. Buscamos suplir esa necesidad por medio de drogas, alcohol, sexo, adrenalina, pero todo eso solo deja un vacío. Como decía Blas Pascal: “En el corazón de todo hombre existe un vacío que tiene la forma de Dios. Este vacío no puede ser llenado por ninguna cosa creada. Él puede ser llenado únicamente por Dios, hecho conocido mediante Cristo Jesús”. Jesús le da propósito a nuestra existencia, encontrarnos con Él es ver la luz de un faro en medio de la noche oscura del alma, es ver el sol al otro lado de la tormenta, Él es nuestro objetivo y caminamos junto a Él, para ser transformados a su imagen por el Espíritu Santo que trabaja en nosotros. Oración: Jesús, ahora entiendo que mi vida tiene un propósito y es vivirla a tu lado, caminar contigo y hacia ti cada día. Enséñame a vivir, hablar, trabajar y amar como tú lo planeaste originalmente para mí. Ayúdame a caminar en tu voluntad, porque tu manera es mejor que la mía. En Cristo Jesús, amén.
23 de marzo de 2026
Un avión de la aerolínea Air Canada se vio involucrado en un fuerte accidente este fin de semana en el aeropuerto LaGuardia, en Nueva York, tras impactar contra un vehículo de emergencia durante el aterrizaje. De acuerdo con reportes preliminares, el incidente dejó personas fallecidas y varios heridos, entre pasajeros y personal en tierra, lo que generó una rápida movilización de los equipos de emergencia. La aeronave, procedente de Canadá, sufrió daños importantes en su estructura tras la colisión. Las autoridades aeroportuarias suspendieron operaciones de manera temporal mientras se atendía la emergencia y se trasladaba a los lesionados a hospitales cercanos. Hasta el momento, organismos federales ya iniciaron una investigación para esclarecer las causas del accidente y determinar posibles responsabilidades. El hecho ha provocado retrasos y cancelaciones de vuelos, afectando a cientos de pasajeros durante el fin de semana.
23 de marzo de 2026
Nuestro padre Adán, hijo de Dios representó a la humanidad entera, el primer hombre marcaba el inicio de una historia, la historia de la humanidad. Se le ordenó no comer del árbol del conocimiento del bien y del mal, para que no muriera, lamentablemente en su desobediencia condenó a la raza humana en un distanciamiento de Dios. Dios es Santo, delante de Él no puede estar el pecado o la desobediencia. Pero este no fue el final de nuestra historia, porque Jesucristo es conocido también como el segundo Adán. Su genealogía en el Evangelio de Lucas le conecta con el primer Adán, hijo de Dios, pero también el Apóstol Pablo en la Epístola de los romanos apunta a Jesús como el hombre que reescribirá nuestra historia. Si por la desobediencia del primer Adán entró la muerte al mundo, por obediencia de este segundo Adán reinará la vida en este nuevo comienzo. Como caminos en el desierto y ríos en la tierra desolada y vacía, así es la obra que el hijo de Dios hizo en el mundo, un renacer, una nueva creación, un nuevo comienzo. Jesús es tu punto de partida, es el camino y el nuestro destino. La vida cristiana es un nuevo comienzo en toda la expresión de la palabra, una nueva oportunidad para que Dios escriba en nosotros una gran historia. Oración: Señor Jesús, gracias porque en ti todas las cosas son nuevas, gracias por una nueva esperanza, una nueva vida, por un nuevo inicio para mi vida y la de mi familia, quiero abrazar tu plan original para mi vida, ayúdame a vivirla como tú la pensaste para mí. En Cristo Jesús, amén.
21 de marzo de 2026
Dios confió en nosotras, dándonos la oportunidad de tener una familia, padres, hermanos, tíos, primos, etc y entregando en nuestras manos la responsabilidad de enseñar a los hijos desde pequeños. Ahí empezamos a predicar el Evangelio y a formar a los futuros maestros, pastores, profetas, apóstoles y evangelistas. Tenemos el poder en nuestra boca y podemos hacer declaraciones con fe para ver milagros y sobre todo salvación. Claro está, esto lo podrás hacer con toda autoridad si te mantienes en constante oración y leyendo la palabra de Dios. Usaré de ejemplo los elementos de la comunicación. Somos las emisoras de un mensaje poderoso. Nuestros receptores son nuestra familia, hijos y personas que nos rodean. Podemos transmitir el mejor de los mensajes que es el Evangelio de Jesús. ¿Qué canal podemos utilizar? ¡El que sea! No es tiempo para cuestionar cómo llevamos el mensaje de Jesucristo, sino que más bien debemos actuar, ser certeros y efectivos a la hora de predicar y apoyar a quienes lo hacen con pasión y ahínco. Nuestro código puede ser: Señas, escrito, cantado, por dibujos, el que sea. Debemos transformar la manera de llevar el mensaje, no el mensaje. Lo que realmente importa es que Dios te ha dado la capacidad y el respaldo para impactar tu familia, tu entorno y las futuras generaciones. Comparte el Evangelio de Jesucristo, sé ejemplo, e inspira a otros con tu testimonio. ¡Esto marcará un impacto eterno! Todos deben de saber que tenemos un Dios Todopoderoso, que nos puede llenar de fortaleza para seguir adelante y que solo en Él hay salvación. Mi deseo es que sepas cuán poderosa eres en las manos de Dios y que la fe, la oración y la adoración son tres armas poderosas que Él te ha dado para que puedas vencer las dificultades y puedas llegar tan alto y tan lejos como quieras. Recuerda que puedes marcar un impacto eterno en las personas si compartes el mensaje de Jesucristo. Permanece en oración y lectura de la Palabra y verás cómo Dios hará milagros sobrenaturales en tu vida, familia y ministerio. ¡No te alejes de Él! Quédate en Sus brazos y estarás segura. Eres hermosa, eres importante, eres valiente, eres Su hija amada. Él es tu Padre. Si necesitas oración escribe a mi Instagram yor_happer ¡Lo haré con mucho gusto! Y sí solo quieres saludarme sería una gran bendición saber de ti. Para servir a Dios y a ti. Yorleny Happer.
20 de marzo de 2026
Los San Antonio Spurs están oficialmente de vuelta en la postemporada tras asegurar su clasificación con una victoria dramática ante los Phoenix Suns. La jugada del momento la firmó Victor Wembanyama, quien encestó el tiro ganador en los últimos segundos para sellar el pase Este logro marca el regreso de los Spurs a playoffs por primera vez desde la temporada 2018-2019, poniendo fin a una sequía de 7 años. Con un equipo joven, dominante y liderado por Wembanyama, San Antonio no solo regresa… ¡apunta a ser contendiente! Los playoffs de la NBA comienzan el 18 de abril
20 de marzo de 2026
Shiprah y Puah: Mujer valiente. Las parteras hebreas que desafiaron al faraón, quien ordenó matar a todos los niños hebreos tan pronto nacieran. Su gran amor y temor a Dios les dio la fuerza necesaria y el coraje para desafiar al rey, al decidir escuchar ¡al Rey del universo! En lugar de escuchar y obedecer al rey de Egipto. Salvando una generación de israelitas y dieron esperanza a un pueblo asustado y oprimido. Abigaíl: Mujer sabia. Era un gran ejemplo de mujer sabia, resistente, generosa y humilde. No solo sabía cómo mantener la paz en su casa, sino que también sabía cómo salvar la vida de su marido Nabal. Esta y otras cualidades la convirtieron en la esposa del rey David cuando murió su esposo (1 Samuel 25). Sara: Mujer de Fe. Creyó que daría a luz un hijo porque su fiel Dios se lo había prometido, aun siendo ella de avanzada edad. Myriam: Mujer adoradora. Una mujer inteligente, líder de alabanza y profetiza. Débora: Mujer guerrera. Ella fue una mujer líder de guerra, jueza, una mujer que uso la valentía que Dios le había dado para profetizar. Parte de lo que quiero recalcar de estas mujeres es la actitud que tomaron frente al problema o la dificultad que estaban atravesando. Definitivamente, nuestra actitud ante el problema marca una diferencia. Ellas se mantuvieron buscando, orando y creyendo a pesar del tiempo o de lo que podían decir las personas que las rodeaban. Quizás estés pensando: ¡Ah no! Pero es que ellas son las mujeres de la Biblia. Déjame decirte que eran mujeres como tú y como yo. Muchas veces nos desesperamos, nos echamos a morir y no le creemos al que tiene todo el poder para hacer milagros en nuestra vida. ¡Es tiempo de creer! Ahora bien, he estado hablando de oración, fe, de actuar, que todas somos capaces y tenemos lo necesario para ser de impacto para el mundo y los que nos rodean. Pero, te has puesto a pensar, ¿cómo deseas realmente ser recordada? Yo quiero que me recuerden por ser una mujer de oración, de fe, fuerte, firme y valiente. Estoy segura de que ellas también se enojaban, se deprimían, se cansaban, se preocupaban, estoy segura de que Sara se tuvo que haber enojado al menos un par de veces con Abraham. Pero también sé que no se dejaron vencer, fueron perseverantes creyendo aun sin ver nada por años. He sido impactada por tres mujeres a lo largo de mi vida. Mi mamá, con una historia muy parecida a la de Ana, se preocupó siempre por enseñarme a seguir y a obedecer al Señor. A sus 81 años es una mujer que le cree a Dios sin condición. Siendo desahuciada, los doctores le dieron 3 meses de vida y ella recibió su sanidad gracias a su gran fe. Mi mejor amiga Hannia, que lamentablemente murió hace algunos años. Era una mujer íntegra, servidora y apasionada por compartir las maravillas que Jesús había hecho en su vida. Y mi suegra Lorena, que hace muy poco falleció. Ella me dio las mejores lecciones de amor al prójimo, de pasión por las almas y por predicar el Evangelio. Estuvo conmigo en los buenos y en los malos momentos, aun cuando muchos no me apoyaron ni creyeron en mí, ella estuvo a mi lado. ¡Disfrutaba la alabanza como nadie! ¡Y me dio al mejor esposo del mundo! Tres mujeres que supieron marcar generaciones y que siempre serán para mí un ejemplo a seguir. ¿Quieres ser recordada como una mujer que marcó generaciones y que se mantuvo firme a pesar de las dificultades? Predica el Evangelio de Jesucristo y sé ejemplo. ¡Esto es lo que realmente marca un impacto eterno!
19 de marzo de 2026
Una mujer persistente en la oración que confío en la promesa que Dios le hizo. A pesar del sufrimiento, el peso emocional y las burlas por no poder tener hijos, se mantuvo firme, orando, por lo que tanto anhelaba. Dice la Biblia que lloraba mucho y no quería comer. Todos los años iba al santuario a presentar su petición delante de Jehová. E hizo una promesa a Dios y era justamente que si le daba un hijo lo entregaría para que le sirviera. El sacerdote Eli una vez que habló con ella y se dio cuenta por lo que estaba pasando le dijo: “Vete tranquila, y que el Dios de Israel te conceda lo que has pedido”. Me llama mucho la atención porque la Palabra dice que Ana se alegró, no volvió a estar triste y a la mañana siguiente fueron al santuario y adoraron. Creo firmemente que la actitud de adoración de Ana, le demostró a Dios que ella confiaba en Él y eso cautivo Su corazón. Simplemente no pudo contenerse ante su actitud de adoración. Ana creyó al instante, que vería su milagro y simplemente confío en que lo recibiría. Sea cual sea el milagro que estás esperando, si la situación que enfrentas es tan grande que sientes, que no puedes más y es insoportable, si has escuchado la crítica o sufrido la burla de las personas que te rodean o si te sientes desgastada y te han robado la alegría, necesitas saber que cuando no tenemos el control de las circunstancias y creemos que todo está perdido, ¡es hora de confiar! Abandona todo lo que te agobia y échate en los brazos de Dios, solo Él tiene el poder y la capacidad para hacer lo sobrenatural en tu vida. Confiar es: dejar una cosa al cuidado de alguien, especialmente en quien se tiene confianza. ¿Puedes tú confiar en Dios? ¿Puedes confiarle tu vida? ¡Sí! Él quiere y tiene el poder para hacer un milagro, como lo hizo con Ana. Él tiene el poder para multiplicar tus fuerzas y levantarte como las águilas. Dice Su palabra que satisfará al alma cansada y saciará a toda alma entristecida. ¡Vamos! Recobra tu ánimo, ¡no permitas que el enemigo apague la luz que hay en ti! Levántate en adoración, no permitas que nada estorbe tú alabanza a Dios y la bendición de recibir Su fortaleza en medio de ella. Ora a tu Dios y habla con franqueza y confianza, como un niño llega ante su padre, desahógate y deja que Dios te consuele en medio de la comunión con Él. Hay una palabra para ti en cada uno de los versículos para leer este día. ¡Recíbela!
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